La artista Daniela Ortiz ha abandonado España, víctima de una campaña de ataques xenófobos y amenazas de ataques físicos a través de las redes sociales y de forma privada, después de hacer unas declaraciones en «Espejo Público» en donde promovía el desmontaje de estatuas históricas, según ha contado ella misma en Twitter.

La artista, con obras en el Centro de Arte Reina Sofía y el MACBA, entre otros museos, es una defensora de los derechos humanos, además de una destacada militante del movimiento antiracista y anticolonial en España, país en el que residía desde hace 13 años.

Ortiz asistió a Espejo Público, el programa de Antena 3, para dar su opinión sobre el derribo de los monumentos públicos que exaltan el racismo y el colonialismo a raiz del alzamiento antiracista había cogido impulso en Estados Unidos al calor del movimiento Black Lives Matter.

Defendió que se debería desmontar el monumento a Colón de Barcelona, ciudad en la que vivía, porque es ejemplo de una “simbología racista y colonial, que es necesaria, por otra parte, para mantener el racismo institucional”.Cuando la presentadora, Susanna Griso, dijo que la estatua no la ofendía, Ortiz respondió: “Claro, porque eres blanca y estás de acuerdo con el racismo que se vive hoy”.

A partir de ahí, los ataques fueron continuados. Desde la cuenta Noticias Gobierno Dimisión de Telegram se la acusó de “terrorista yihadista” que “alienta atentados inminentes”. Allí se difundía, según Ortiz, “información personal y privada imposible de obtener sin acceso a los archivos de determinadas instituciones públicas.” Desde entonces, los ataques fueron continuos, derivando en la decisión de abandonar nuestro país.

«Hace un mes tuve que dejar mi casa, mi barrio y mi vida en Barcelona luego de haber dado unas declaraciones en Espejo Público donde reivindicaba la necesidad de derribar el racismo de los monumentos coloniales», señalaba la artista.

«Es aterrador recibir amenazas y saber que estás en riesgo de vivir una criminalización por tu actividad política, y es más aterrador que eso gestado por la extrema derecha sea apoyado a nivel de redes por parte de la izquierda», señaló Ortiz.

«Los procesos de persecución política, criminalización y difamación son una práctica común de represión en el estado español, son muchxs lxs compañerxs que han vivido amenazas, juicios y calumnias para acallar sus posturas ideológicas, sus denuncias y actividad política», afirmaba.

En el último de sus tuits explicando su marcha, Ortiz dice: «Es incierto si es que mi hijo y yo podremos retomar nuestra vida en Barcelona, lo que es seguro es mi compromiso con la lucha antirracista y anticolonial en la cual continuaré militando a pesar de la distancia y las condiciones impuestas por la violencia de la supremacia blanca».