El pasado sábado se celebraba un acto público de entrega de material sanitario para combatir el coronavirus en Sucre y Oruro en el que Jeanine Áñez, la autoproclamada presidenta de Bolivia, aparecía con el producto Virus Shut Out colgado del cuello.

Este producto consiste en una tarjeta azul de fabricación asiática con supuestas propiedades que evitan el contagio por coronavirus y que asegura que purifica el aire «eliminando virus y bacterias durante un mes», pero cuya eficacia no ha sido demostrada y que ha sido calificada como fraudulenta en Estados Unidos y varios países de Asia.

Este producto se está comercializando por unos 16 euros como «tarjeta esterilizadora espacial de última generación». Según un anuncio en redes “purifica el aire, protege 360º eliminando virus y bacterias hasta 1 metro a la redonda usándola colgada al cuello».

También Arturo Murillo, ministro del Gobierno, ha sido visto con la tarjeta Virus Shut Out en actos públicos.

A finales del mes de abril, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y la Oficina de Comercio Internacional de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) de los EE. UU. anunciaron que han impedido la entrada de envíos de productos de salud ilícitos, entre los que se encuentran la tarjeta Virus Shit Out, en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles (LAX) y en el Aeropuerto Internacional de San Francisco (SFO).

Estos productos contienen informaciones engañosas acerca de su seguridad y eficacia y se han incautado más de 7,800 productos ilícitos.

Los productos que anuncian destruir o repeler bacterias o gérmenes se consideran pesticidas y deben ser registrados por la EPA antes de distribuirse o venderse. Además debe determinarse que al utilizarse de acuerdo a las instrucciones no presenta ningún riesgo, no es tóxico ni causa efectos adversos.

Pero en medio de la pandemia siempre hay quien intenta hacer negocio con productos falsificados, fraudulentos o peligrosos que ponen en riesgo la seguridad y la salud.