Pasado el ecuador de las maratonianas elecciones generales en la India, partidos y candidatos se vuelcan en las redes sociales para ganarse al electorado entre preocupaciones por la proliferación de noticias falsas y desinformación, en un país con 560 millones de usuarios de internet.

La batalla por gobernar a los 1.300 millones de habitantes de la mayor democracia del mundo durante los próximos cinco años es igual de intensa en mítines y giras que en Facebook, Twitter, Google y Whatsapp, donde abundan los memes, mensajes y anuncios por valor de decenas de miles de dólares.

En los comicios que se celebran entre el 11 de abril y el 19 de mayo, la formación opositora de centroizquierda Partido del Congreso, cuyo líder Rahul Gandhi ha reforzado su presencia en las redes en los últimos meses, trata de desbancar al nacionalista hindú BJP del primer ministro indio, Narendra Modi, un ávido usuario.

La utilización de internet para hacer campaña ha puesto contra las cuerdas a las compañías propietarias de las redes sociales, que tratan por todos los medios de mantenerse neutrales y alejar la desinformación y los discursos de odio.

Facebook, con unos 300 millones de usuarios en la India, se ha convertido en un cuadrilátero para los luchadores que se juegan 543 escaños en el Parlamento indio, seguido de Whatsapp con 200 millones de suscriptores y Twitter, con 35 millones.

En un país donde la política está a menudo dominada por lo social y religioso, a muchos les preocupa que las fotografías distorsionadas, los rumores y los vídeos manipulados en las redes puedan desatar focos de violencia y agrandar la brecha entre las diferentes comunidades.

De acuerdo con un reciente estudio de Microsoft, más del 64 % de los usuarios de redes sociales se han encontrado con noticias falsas en la India, donde las posibilidades de toparse con este tipo de información es «siete veces más alta que la media global».

Un vídeo muy compartido recientemente en grupos afines al BJP, en el que se ve a Rahul Gandhi rezando junto a musulmanes, asegura que el líder opositor había vuelto a sus raíces y jurado establecer un reino musulmán en contra de los hindúes en la India.

Varias páginas de verificación desacreditaron la afirmación y mostraron que el vídeo data de diciembre de 2016, durante una visita a un lugar de culto musulmán en el norte de la India.

Así las cosas, Facebook ha colaborado con «terceros verificadores» para combatir la desinformación en las siete lenguas más habladas de la nación asiática, informó la compañía en un comunicado remitido a Efe.

«Cuando los verificadores descubren que una historia es falsa, escribirán un artículo para reportar los hechos. Incluimos estos artículos como ‘relacionados’ inmediatamente debajo de la historia en cuestión en el canal de noticias», explica la nota.

Después de que el Gobierno se reuniera con ejecutivos de Facebook y Twitter para tratar este asunto, las firmas trazaron un código ético voluntario para «facilitar la transparencia en los anuncios políticos pagados» durante los comicios.

Sin embargo, puede que no haya sido suficiente.

El presidente de la página india de verificación Alt News, Pratik Sinha, advirtió en declaraciones a Efe de la «enorme» cantidad de dinero y esfuerzos dedicados a la difusión de propaganda y desinformación en línea, que a menudo procede de militantes y no de los propios políticos.

En las zonas rurales, las noticias falsas son posteriormente propagadas «por el boca a boca» y, cuando son identificadas como falsas, ya habían sido difundidas por los militantes locales.

Facebook anunció que las distintas formaciones han utilizado más de 51.000 anuncios políticos por valor de unos 1,4 millones de dólares, una cifra que en el caso de Google asciende a 800 anuncios y 430.000 dólares.

Días antes del comienzo de las elecciones, Facebook cerró miles de páginas, grupos y cuentas, entre ellas 687 vinculadas a una célula tecnológica del Partido del Congreso y otra a la firma que lleva una aplicación de Modi.

Según Alt News, la página propagandística vinculada al BJP es «El ojo indio», que habría gastado por sí sola 69.000 dólares en anuncios en Facebook, frente a los cerca de 38.000 de todas las páginas afiliadas al Congreso.

Y es que el primer ministro -con 46 millones de seguidores en Twitter y 43 millones en Facebook- va en internet muy por delante de Rahul Gandhi, con 9,3 millones y 2,7 millones, respectivamente.

Sinha alerta de que si bien hay un montón de desinformación contra el BJP, estos están «muy por delante, comenzaron mucho antes y tienen más recursos en lo que se refiere a finanzas».

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