No cabe duda de que la JEC ha querido bajar al barro de la arena política. Lo ha hecho para añadir leña al fuego y dificultar una investidura de Pedro Sánchez, poniendo en evidencia el uso partidista del órgano.

Para que un diputado pierda la condición de miembro del hemiciclo a causa de una condena de inhabilitación es necesario que sea a través de una «sentencia judicial firme». En el caso de Quim Torra como presidente de la Generalitat de Catalunya, la sentencia dictada por el TSJC no es firme porque está recurrida ante el Tribunal Supremo y, a pesar de todo, la JEC ha decidido ejecutar la inhabilitación en el Parlament.

Se trata de una decisión tan polémica que la Junta Electoral ha quedado dividida por esta cuestión, dado que siete miembros han votado a favor de la inhabilitación pero 6 lo han hecho en contra por considerar que este órgano no es competente para adoptar esta resolución.

Previamente fue la Junta Electoral Provincial quien ya había rechazado el cese de Torra, argumentando que la sentencia no era firme y que no hay precedentes de aplicación a un presidente de la Ley Electoral en el sentido que han reclamado PP, Cs i Vox.

No cabe duda de que la JEC ha querido bajar al barro de la arena política. Lo ha hecho para añadir leña al fuego y dificultar una investidura de Pedro Sánchez, poniendo en evidencia el uso partidista del órgano.

La JEC ha salido al rescate de Vox, PP y Cs poniendo presión a la caldera de los independentistas, obligados a subir el tono, y dificultando de este modo los difíciles equilibrios de Pedro Sánchez para lograr su investidura

El reaccionario brazo judicial de la derecha

Uno de los más claros con el tema ha sido el coordinador federal de Izquierda Unida (IU), Alberto Garzón, quien ha cargado contra la resolución calificando al órgano arbitral electoral de «reaccionario brazo judicial» de la derecha a través de Twitter.

Por supuesto, la lluvia de críticas no tardó en caer. «Con lo que tenemos un gravísimo problema es con algún tonto que está a punto de ser ministro», ha afirmado el escritor Arturo Pérez-Reverte.