El partido conservador Coalición Nacional ha ganado las elecciones parlamentarias en Finlandia, en unos ajustados comicios en los que la ultraderecha ha obtenido su mejor resultado, pero no ha logrado la primera posición a la que aspiraba. El Partido Socialdemócrata (SDP) de la primera ministra, Sanna Marin, queda relegado a la tercera posición, con el 19,9% de los apoyos. A pesar de que los socialdemócratas logran un resultado mejor que en 2019, las opciones de la mandataria de mantenerse en el cargo son prácticamente nulas.

Coalición Nacional y el Partido de los Finlandeses podrían sumar sus escaños para desbancar a Marin, aunque necesitarán el apoyo de al menos otro grupo parlamentario. Orpo, de 53 años, se ha mostrado durante la campaña dispuesto a “pactar con todos los grupos parlamentarios”. Su victoria final frente al partido ultraderechista le sitúa en una posición privilegiada para las negociaciones.

La economía como causa

La campaña electoral no ha estado centrada en la integración en la Alianza Atlántica ni en el apoyo al Gobierno de Ucrania frente a la agresión de Rusia, sino en cuestiones económicas, relacionadas con el encarecimiento de los productos básicos, el coste de la transición energética y la elevada deuda pública. Coalición Nacional ha defendido la necesidad de llevar a cabo profundos ajustes presupuestarios, en un momento en que la inflación está disparada y la economía finlandesa apunta a una ligera recesión este año. Orpo acusó a Marin de despreocuparse de la deuda pública y de carecer de iniciativas para impulsar el crecimiento económico.

Dos claros perdedores de la jornada electoral han sido el Partido del Centro, que con el 11,3% de los apoyos ha obtenido su peor resultado desde 1917, y la Liga Verde, que ha sumado el 7% de las papeletas, casi cinco puntos porcentuales menos que en 2019.

Las negociaciones para la futura formación de gobierno se prevén arduas y probablemente se prolongarán durante semanas. Una coalición de las dos principales fuerzas de la derecha necesitaría el apoyo del Partido del Centro. Otra opción que podría permitir a las fuerzas derechistas alcanzar los 101 escaños necesarios podría ser llegar a un acuerdo con los cristianodemócratas y con el Partido Popular Sueco de Finlandia, aunque las divergencias en materia lingüística entre el Partido de los Finlandeses y la formación que tiene sus feudos en las ciudades de mayoría de habla sueca, convierten en complicada una negociación entre ambos.

Las elecciones en Finlandia se han celebrado en un momento decisivo para el país nórdico, que está a las puertas de completar el giro que comenzó hace casi un año, al abandonar su neutralidad y solicitar la adhesión a la OTAN, un proceso que ha entrado en la recta final tras la reciente aprobación en los parlamentos de Hungría y Turquía, y que se completará en las próximas semanas.

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