La Comisión Europea (CE) propuso hoy extender 3 meses las autorizaciones de seguridad para ciertas partes de la infraestructura ferroviaria del eurotúnel, que une Francia con el Reino Unido bajo el canal de la Mancha, para evitar las posibles interrupciones del servicio en caso de un “brexit” sin acuerdo.

La ampliación de los certificados pretende “ayudar a mitigar el impacto significativo” que tendría una salida del Reino Unido de la Unión Europea sin acuerdo y, por tanto, sin un periodo de transición, en el transporte ferroviario y la conectividad entre el Reino Unido y la Unión Europea (UE).

La extensión por un periodo “estrictamente limitado” de tres meses de los certificados queda “condicionado a que el Reino Unido mantenga unos estándares de seguridad idénticos a los requisitos de la UE”, explicó la CE en un comunicado.

“Esto asegurará la protección de los pasajeros ferroviarios, la seguridad de los ciudadanos y evitará grandes bloqueos a los trayectos de tren transfronterizos tras la salida británica”, señaló la CE.

El Ejecutivo comunitario añadió que es “esencial” que las empresas que se vayan a ver afectadas, así como las autoridades nacionales, sigan “tomando todas las medidas necesarias para cumplir con las reglas europeas de licencias de maquinistas, acceso de mercados y certificados y autorizaciones necesarios para operar en la UE”.

A 45 días de la fecha del “brexit”, Bruselas está inmersa en el proceso de preparación para cualquier escenario y, en paralelo a los intentos fallidos del Gobierno británico de lograr el apoyo de su Parlamento al acuerdo de salida, lleva semanas presentando diversas medidas de contingencia para evitar el peor impacto de un divorcio desordenado.

La Comisión insiste en que estas medidas de contingencia, en áreas como el transporte aéreo, las aduanas o los servicios financieros, “no mitigarán el impacto general” de la salida británica sin acuerdo ni pueden “replicar los beneficios” que supone ser Estado miembro.

La CE realizó su propuesta de hoy “teniendo en cuenta debates con los Estados miembros” y trabajará con la Eurocámara y el Consejo para asegurar que puede entrar en vigor para el 30 de marzo, el primer día en el que el Reino Unido no será Estado miembro de la UE si se mantienen los plazos previstos.

Dada la negativa por el momento del Gobierno británico a solicitar una extensión de las negociaciones, los dos escenarios que maneja Bruselas giran en torno a la fecha límite del 29 de marzo, tras la cual comenzará el periodo de transición si hay un acuerdo o se producirá un divorcio brusco si no lo hay.

El acuerdo, consensuado entre Londres y Bruselas y al que dio su visto bueno el Gobierno británico, no logra de momento superar el trámite de la ratificación parlamentaria en la Cámara de los Comunes, donde los diputados se oponen principalmente al formato de la salvaguardia para evitar una frontera dura en Irlanda.

El Parlamento británico teme que la solución que recoge el acuerdo mantenga al Reino Unido atado a las estructuras comunitarias durante mucho tiempo después de que se oficialice el “brexit” y exigen reabrir el texto para negociar unas condiciones más favorables, pero la UE se niega a tocar el texto ya cerrado.

Bruselas ofrece, no obstante, revisar los términos de la declaración política que recoge las intenciones de ambos bloques para su futura relación, que puede ser más estrecha si Londres suaviza sus líneas rojas en cuanto a las obligaciones que estaría dispuesto a asumir tras su salida de la Unión.

Los dos negociadores principales del “brexit, el europeo Michel Barnier y el británico Stephen Barclay, se reunieron este lunes en Bruselas en busca de soluciones al bloqueo en el Parlamento.

A su salida de la reunión, Barnier aseguró que “está claro” desde el lado europeo que no se va a reabrir el acuerdo de retirada, que incluye la salvaguarda, pero que las conversaciones continuarán “en los próximos días”.

Fuentes comunitarias indicaron a Efe que Barnier y Barclay trataron “la urgente necesidad” de encontrar una solución que respete la posición negociadora de la UE y logre el apoyo de “una fuerte mayoría” en la Cámara de los Comunes.

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