La comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, viajará mañana a Washington con el objetivo de continuar los esfuerzos para suavizar las tensiones comerciales entre la Unión Europea (UE) y Estados Unidos, que atravesaron una temporada crítica en 2018.

La comisaria sueca viajará a Washington para reunirse con el representante de Comercio Exterior de Estados Unidos, Robert Lighthizer, y varios miembros de su gabinete, mientras consejeros y expertos en comercio mantendrán igualmente encuentros con miembros de la Administración estadounidense.

El encuentro se enmarca en las reuniones del grupo de trabajo formado a partir del compromiso del presidente de EEUU, Donald Trump, y el de la CE, Jean-Claude Juncker, en julio de 2018, para examinar cómo trabajar hacia una «agenda comercial positiva» para ambos.

Cuestionado por la posibilidad de que Estados Unidos se esté desviando de los objetivos de ese compromiso, el portavoz comunitario de Comercio, Daniel Rosario, afirmó que «el simple hecho de que haya reuniones» de este grupo «habla por sí solo en el sentido de que el acuerdo de entonces se mantiene y ahora se trata de implementarlo».

Sobre la mesa de las reuniones estarán los próximos pasos para cumplir con este compromiso y la cooperación para la reforma de la Organización Mundial del Comercio (OMC), y las autoridades comunitarias tienen previsto informar a sus homólogos estadounidenses de la marcha de los procesos internos para iniciar las conversaciones comerciales para un nuevo acuerdo.

La Comisión envió en enero a los Estados miembros una propuesta para iniciar una negociación comercial con EEUU sobre reducción de aranceles en bienes industriales y para un acuerdo de evaluación de la conformidad, que los países deben aprobar antes de que comiencen las conversaciones.

Malmström y su equipo también abordarán con los responsables estadounidenses los aranceles al acero y aluminio europeos, que fueron el principal catalizador de la tensión comercial entre ambos y siguen aún en vigor, y la posibilidad de que Washington imponga nuevos gravámenes a los coches europeos, algo que Trump no ha descartado.

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