El delegado de la Xunta José Manuel Balseiro y la conselleira de Educación Carmen Pomar naufragan en un mar de críticas por su gestión de la crisis del centro educativo de la localidad lucense de Sarria.

El delegado territorial de la Xunta en Lugo, José Manuel Balseiro, durante una comparecencia pública / xunta.gal

A finales del enero, desde la Administración gallega se anunció públicamente «la vuelta a la normalidad» tras semanas de protestas por el lamentable estado del colegio, edificado hace más de 50 años, y hoy por hoy sobredimensionado para las necesidades reales de la comunidad educativa en el municipio.

Edificio apuntalado del CEIP Frei Luís de Granada / Creative Commons

Durante el primer trimestre del curso, nuevas fisuras y numerosos descuadres en puertas y ventanas pusieron en alerta a familias y docentes, que hicieron saltar todas las alarmas y desde entonces reclaman como solución más evidente la edificación de un nuevo inmueble. No en vano, en el año 2011, el arquitecto Juan Bautista Pérez, en un informe técnico elaborado para la Xunta de Galicia, reconoció la existencia de problemas de corrosión en las armaduras del edificio y la baja resistencia del hormigón, alertando de problemas que en el futuro «podrían ser serios». Por aquel entonces tuvieron que efectuarse diversas intervenciones en una de las plantas.

La solución propuesta por la Xunta de Alberto Núñez Feijóo, sin embargo, no ha hecho más que desatar un mar de críticas tanto por el seguidismo de su delegado en Lugo, José Manuel Balseiro, como por la falta de información a la comunidad por parte de la propia consellería de Educación y su actual responsable Carmen Pomar y sobre todo por la decisión tomada por unos y otros de trasladar las clases a la antigua Escuela Hogar, edificio anexo al colegio.

Aula en la antigua Escuela Hogar. La comunidad educativa denuncia que no cumplen con los requisitos mínimos establecidos por la legislación / Creative Commons

Para la recién creada Plataforma en Defensa do CEIP Frei Luís de Granada no deja de ser una suerte de «tomadura de pelo» por parte de la Administración, dado que las nuevas instalaciones no están convenientemente acondicionadas para desarrollar la tarea educativa en lo que supone un flagrante incumplimiento de la legislación vigente en su Decreto 132/2010, que regula los requisitos mínimos que deben cumplir los centros educativos.

Las familias denuncian humedades y malos olores en los servicios de la Escuela Hogar / Creative Commons

En esta línea, denuncian que estas instalaciones provisionales presentan numerosos problemas, que van desde un problema de accesibilidad para el alumado con necesidades educativas especiales al escaso tamaño de las aulas, las humedades, la madera podrída de algunas ventanas, los malos olores en los baños, los problemas eléctricos o la falta de recintos esenciales como la biblioteca o el gimnasio.

Lejos de volver a la normalidad anunciada por la Xunta, madres, padres y docentes reclaman una solución efectiva para el CEIP Frei Luís de Granada y no más «parches» porque si bien el «plan de rehabilitación integral» anunciado por la Xunta anuncia una solución al problema con una actuación sobre los voladizos, los propios informes técnicos que maneja la Consellería de Educación confirman que el deterioro afecta a otras partes estructurales del edificio.