Tras haber invertido 147.168 euros públicos en el vallado e identificación del área de las dos balsas del complejo en las que el pasado verano algunas personas supuestamente sufrieron diversos problemas de salud, la Dirección Xeral de Enerxía e Minas sigue sin garantizar la seguridad en este complejo extractivo abandonado situado entre las localidades coruñesas de Carballo y Malpica de Bergantiños.

Brecha en el perímetro de seguridad recién instalado por la Consellería de Industria

De hecho, el cierre perimetral de la cantera de áridos, que actualmente alcanza 1,5 km., está incompleto en unos 200 metros a la entrada de las instalaciones y el vallado ya ha sido violentado en varios puntos, por lo que de nuevo los fines de semana la zona se ha vuelto a transformar en un rosario de curiosos (e incluso familias) que se acercan a algunos de los lugares de mayor peligrosidad de esta zona minera, dado que la Xunta no ha previsto la necesidad de vigilar de manera permanente el recinto como sí es la norma en otras concesiones mineras de titularidad privada.

La entrada al complejo minero de la cantera de áridos tiene unos 200 metros sin ninguna clase de protección

Al pago ejecutado por la Xunta de manera subsidiaria para la instalación del vallado, y que difícilmente será cobrado por la Administración gallega tras la disolución judicial de la empresa Leitosa, concesionaria de la explotación, hay que sumar los más de 140.000 euros de gastos ocasionados tras la rotura de una de las balsas mineras de la cantera, que en febrero del año 2014 provocó un aluvión de 24.000 metros cúbicos de agua y lodos sobre las localidades de Aviño (Malpica de Bergantiños) y Razo da Costa (Carballo), arrasó una de las laderas del monte y estuvo a punto de causar un drama humano.

Las balsas mineras son un peligro constante en el Monte Neme

A mayores, además, está el plan de restauración aprobado por la Xunta, que no termina de llevarse a cabo y que ha sido cuantificado en unos 794.000 euros, lo que hace que la cifra total, sumando todos los conceptos, supere ampliamente el millóns de euros, coste que todo indica que tendrá que ser finalmente asumido por la ciudadanía gallega por la falta de control administrativo en el Monte Neme.

LA ANTIGUA MINA DE WOLFRAMIO, UN FACTOR DE RIESGO A TENER EN CUENTA

Por otra parte hay que recordar, tal y como vienen alertando desde hace años la Asociación Salvemos Cabana y otras entidades, que la problemática generada por la minería a gran escala en el Monte Neme no sólo se circunscribe a la zona de la cantera de áridos explotada por Leitosa, sino que sigue plenamente vigente en la antigua explotación metalífera de wolframio y estaño, minerales cuya explotación comenzó hacia 1915.

Taludes en la antigua mina de wolframio y estaño del Monte Neme

La realidad es que en esta otra área del monte, situada en las inmediaciones de la cumbre no existe ni señalización ni vallado perimetral alguno y el riesgo de accidente es una constante tanto por la altura de los taludes como por el lamentable estado de las balsas (*)

(*) Teniendo en cuenta la zona de cantera y la antigua mina de wolframio/estaño en todo el complejo existen 4 balsas permanentes de grandes dimensiones y 3 de carácter estacional.

¿MINERÍA RESPONSABLE? ¿MINERÍA SOSTENIBLE?

La actual situación del Monte Neme deja en evidencia que la falta de control de las administraciones sobre los proyectos industriales puede derivar en situaciones indeseadas a nivel de salud pública para las personas y el medio ambiente. Por todo ello, resulta lamentable que tenga que ser la sociedad civil la que ejerza la tarea de fiscalización que en ocasiones los representantes políticos, por inoperancia o desconocimiento de la función para la que han sido elegidos, no son capaces de llevar a cabo.

Desde esta perspectiva hablar de términos como «minería responsable» o «minería sostenible» teniendo en cuenta situaciones ambientales como las originadas por la antividad extractiva en el Monte Neme, la mina de cobre de Touro o las pizarreras de Valdeorras, no dejan de ser una falacia y una quimera inalcanzable que lo único que encierra, verdaderamente, es la privatización (y maximización) del beneficio privado a costa de la socialización de las pérdidas.