Las autoridades sanitarias y educativas de la Comunidad de Madrid han querido acelerar en la última quincena de agosto los protocolos y ha salido mal. Muy mal. Al menos 100.000 docentes estaban llamados a comprobar su estado serológico este miércoles en Madrid, a pocos días de la vuelta a clases.

La llamada de última hora ha conseguido que una multitud de trabajadores de la educación se agolpen en largas filas en espera de ser atendidos desde primeras horas de la mañana. 

El Gobierno de Isabel Díaz Ayuso ha tenido que suspender, desde este mediodía a las 14:00 horas estas pruebas por seguridad: las aglomeraciones eran continuas e inevitables.

Según han informado fuentes del Gobierno regional a ‘Europa Press’, durante este miércoles se continuarán realizando las pruebas a los llamamientos de la mañana. El objetivo es «gestionar las aglomeraciones que se han producido y evitar el incremento de las esperas».

Esta suspensión afecta sólo a las pruebas previstas este miércoles por la tarde en el instituto Virgen de la Paloma, el único centro de la capital habilitado para la realización de estas pruebas de los cinco seleccionados en toda la Comunidad de Madrid.