La Corte Suprema de Brasil suspendió este jueves todos los efectos de un decreto por el que el presidente Jair Bolsonaro transfirió las decisiones sobre la demarcación de reservas indígenas al Ministerio de Agricultura, una medida que había generado la protesta de los indios en el país. En esa cautelar ya se había devuelto la responsabilidad de delimitar las reservas indígenas a la estatal Fundación Nacional del Indio (Funai).

En sus primeros días de Gobierno el militar de la reserva firmó el polémico decreto que facilitaba el uso de tierras indígenas para actividades de la agroindustria. La medida le otorgaba la responsabilidad de identificar, delimitar y crear nuevas reservas indígenas al Ministerio de Agricultura, una cartera en manos de Tereza Cristina Correa, una hacendada que coordinaba la bancada de los propietarios rurales en el Congreso.

Esta responsabilidad había sido históricamente de la Funai, una entidad encargada de las políticas indígenas vinculada al Ministerio de Justicia y que, por determinación constitucional, creó reservas para los indios que se extienden por cerca del 13 % del territorio brasileño.

Para que el decreto inicial firmado por el jefe de Estado se convirtiera en Ley tenía que ser aprobado por el Congreso, pero el legislativo no lo aprobó y devolvió las funciones de demarcación a la Funai.

La sentencia del Supremo supone otra derrota para Bolsonaro, el líder de la ultraderecha brasileña, ya que algunas de sus medidas, por lo general polémicas, han sido rechazadas por la Corte Suprema o por el Congreso.