Parques eólicos en la Costa da Morte / Salvemos Cabana
El proyecto de EDP Renovables pretende instalar aerogeneradores de 200 metros de altura en punta de pala en una zona ya invadida por más de 450 turbinas afectando a especies vulnerables, modificando la experiencia paisajística del camino de Santiago y constituyendo el parque eólico número 30 en un territorio cuyo uso especulativo parece no tener fin.
La Costa da Morte, conocida por su indómito paisaje y su valor patrimonial, se enfrenta a una encrucijada que define el actual conflicto de la transición energética en Galicia. El proyecto Eólico Rego do Lobo, que afecta a los municipios de Muxía, Cee y Dumbría, se ha convertido en un símbolo más de la saturación industrial.
Porque la «muralla eólica» que rodea la comarca no es sólo una metáfora visual. En este sentido colectivos ambientalistas como la Asociación Salvemos Cabana han advertido que la distancia mínima entre los aerogeneradores de este nuevo proyecto y otros parques colindantes, como el Paxareiras II, es de apenas 500 metros, lo que establece una densidad que crea un «sumidero ecológico» donde la fauna es expulsada o muere debido al efecto barrera y a la fragmentación del hábitat.
El estudio de impacto ambiental (EIA) del proyecto admite realidades preocupantes pues la zona de implantación es un corredor fundamental para el lobo ibérico (Canis lupus signatus), clasificado como especie vulnerable por la UICN. Las cámaras de fototrampeo registraron hasta 25 detecciones de lobo en el entorno, confirmando que la infraestructura se situaría en una «Zona 1» de alta densidad de ejemplares. La industrialización de este espacio forzaría el desplazamiento de las manadas hacia áreas habitadas, aumentando el conflicto ganadero.
El impacto, no obstante, también llega hasta lo más pequeño. Las obras amenazan la supervivencia del caracol de Quimper (Elona quimperiana), una especie «en peligro de extinción» en Galicia. Además, la presencia confirmada de hasta tres especies de murciélagos vulnerables se ve amenazada por el barotraumatismo y las colisiones directas con las aspas.
La escala del proyecto es industrial: aerogeneradores con alturas de hasta 200 metros en punta de pala, una escala que para Salvemos Cabana degrada la Gran Área Paisajística de «Chairas e Fosas Occidentais» y supone una intrusión visual «inasumible» para el Camino de Santiago en su variante Fisterra-Muxía. Los peregrinos, que buscan una experiencia natural y enriquecedora, se verían rodeados por un horizonte industrializado, ruido de fondo continuo y el parpadeo nocturno de las señales luminosas.
Este balizamiento nocturno es otro de los puntos críticos. La Costa da Morte es un «Destino Turístico Starlight», una certificación que exige cielos oscuros para la observación astronómica. El parpadeo sincronizado de los aerogeneradores de grandes dimensiones rompería la integridad del paisaje nocturno, invalidando el esfuerzo de la región por consolidar un turismo sostenible y astronómico.
Más allá de la ecología, el conflicto también es humano. En núcleos como Vuiturón y Bardullas, existen viviendas a tan solo 550 metros de los aerogeneradores. Aunque la empresa cumple el mínimo legal de 500 metros, los expertos advierten que turbinas de tal magnitud incrementan exponencialmente el radio de afección. El «síndrome de la turbina eólica», caracterizado por microdespertares, estrés crónico y alteraciones del sueño debido a los infrasonidos y la modulación de amplitud, es una realidad documentada por la literatura médica internacional y la propia Organización Mundial de la Salud.
Colectivos y particulares han advertido que el proyecto, como está siendo la norma en el noroeste, carece de lo que se conoce como «Licencia Social para Operar» pues mientras que comunidades en el norte de Europa son consultadas y participan en los beneficios de estos proyectos, en Galicia los vecinos denuncian un modelo «extractivo» donde se soportan los impactos ambientales y la devaluación de sus propiedades a cambio de beneficios económicos que disparan los beneficios económicos de las grandes promotoras.
Ante la falta de una evaluación integral de salud pública y el riesgo irreversible para la biodiversidad, las voces críticas exigen la «Alternativa Cero»: la denegación total del proyecto en aplicación del principio de precaución consagrado en los tratados de la Unión Europea. Porque la Costa da Morte, dicen, ya ha dado suficiente.
La Asociación Salvemos Cabana ha preparado unas alegaciones públicas al proyecto, disponibles en i.gal/alegaregodolobo, listas para enviar por vía telemática a la Administración hasta el domingo 19 de abril.
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