Yemen está al borde de la catástrofe tras un sistema sanitario destrozado tras 5 años de conflicto armado a lo que se suma la pandemia de Covid-19 y la hambruna.

Sin medios para realizar diagnósticos es imposible hablar de cifras en cuanto a contagios y muertes, aunque según la organización International Rescue Committee (IRC) los modelos sobre el desarrollo de la COVID-19 en el país calculan que se producirán millones de casos y hasta 85.000 muertes.

Entre la población yemení hay un altísimo índice de pobreza, hambruna y desnutrición lo que hace que sus niveles de inmunidad contra las enfermedades sean los más bajos del mundo.

Los habitantes de Yemen deben luchar por mantenerse a salvo del virus en las condiciones más precarias, sin apenas suministro de agua, sin poder seguir las recomendaciones o restricciones y sin guantes ni mascarillas.

La falta de dinero ha provocado que 10.000 trabajadores del sistema de salud de Yemen no reciban su sueldo y que el 80% de los centro de salud y hospitales que atienden a mujeres embarazadas hayan dejado de prestar servicio. Además se han reducido las intervenciones quirúrgicas en un 75%.

Se prevé también que más de ocho millones de personas, incluidos tres millones de niños, pierdan el acceso al agua corriente y que 2,5 millones de niños en situación de desnutrición pierdan el apoyo nutricional necesario para su supervivencia.

Al mismo tiempo enfermedades como el cólera o el dengue también crecen. Desde el 1 de enero de 2018 hasta mediados de mayo de 2020 se reportaron 1.368.325 casos sospechosos de cólera y 1.566 muertes.

En enero de este año también se notificaba un brote de dengue en Yemen con al menos 52.000 casos y 78 muertes en menores de 16 años y 23 entre 16 y 20 años, algo que según Save the Children podría significar el comienzo de una epidemia.