El pasado martes un hospital maternal en kabul, capital de Afganistán, se convirtió en el blanco de un ataque perpetrado por militantes, casi al mismo tiempo en el que un ataque suicida tenía lugar en un funeral al este de la nación.

En el ataque al hospital, cometido por tres insurgentes, murieron al menos 24 personas, incluidas recién nacidos, madres y enfermeras. Las fuerzas especiales afganas lograron rescatar a 100 mujeres y niños, incluidos tres extranjeros.

Los tres atacantes accedieron al hospital, respaldado por la ONG internacional Médicos Sin Fronteras (MSF), disfrazados de policías, fueron abatidos por personal de seguridad después de una batalla que duró horas. A pesar de que Kabul ha sido escenario de numerosos actos de violencia durante las últimas cuatro décadas de guerra y conflicto esta matanza será recordada como uno de los incidentes más atroces.

Solidaridad en medio del caos

Firooza Omar, una madre de 27 años de un bebé de cuatro meses, se enteró del ataque por televisión y tras ver las imágenes del atentado en redes sociales se dio cuenta de la gravedad de la situación. Omar decidió ayudar a muchos de los pequeños huérfanos que se encontraban en el Hospital Infantil Ataturk a unos 2 km de su casa.

«Cuando fui al hospital, vi a cerca de 20 bebés». Algunos de ellos estaban heridos. Hablé con las enfermeras y me pidieron que alimentara a los bebés que lloraban mucho», contaba la mujer.

Foto: FIROOZA OMAR, vía BBC Mundo

Omar alimentó a cuatro bebés. Las enfermeras intentaban alimentarlos con leche en polvo pero algunos niños se negaban a beber esa leche. Su gesto, probablemente, les salvó la vida. La mujer estaba feliz de poder ayudarlos y compartió su experiencia en redes sociales animando a otras mujeres a ir al hospital para ayudar a esos niños.

Algunas mujeres se presentaron en el hospital para brindar su ayuda y amamantar a los pequeños. Omar también visitó el hospital durante varios días y señaló : «En vez de estar acunados en los brazos de sus madres, estos bebés están en un hospital, alimentados por extraños».

La joven mujer también se ha puesto en contacto con muchos de sus amigos para conseguir dinero para comprar pañales y leches de fórmula para cuando no se pueda amamantar a los pequeños.

Foto: AFP

Excepto los niños heridos, los otros están recibiendo el alta y a Omar le preocupan especialmente los que no tienen una familia e indicó que: «Estaré feliz de asumir la responsabilidad de un bebé y criarlo junto a mi propio hijo».