En un comunicado explican que la Comisión Feminista de la CUP ha recibido la denuncia hecha por Mireia Boya en el momento en que se ha formalizado a través de los canales establecidos, «tal y como ha hecho con los casos que se han gestionado en el último año y medio».

«La CUP reitera su compromiso de seguir trabajando para garantizar espacios seguros y libres de violencia. Necesitamos seguir aprendiendo de las carencias y contradicciones que todavía tenemos como organización feminista que somos ya que, lamentablemente, no podemos dejar de reconocer que no somos impermeables a un sistema patriarcal», exponen.

Los ‘cupaires’ llevan trabajando dos años en un plan de acción feminista que integra todo aquello que la formación considera imprescindible para poder aspirar a transformar la sociedad: «Comenzando por nuestras propias prácticas militantes».

«En la CUP no somos diferentes de otras organizaciones que también sufren y ejercen conscientemente o no, violencias machistas en su seno, pero tratamos de afrontarlas y hacerlo pasa, de entrada, por el reconocimiento», ha zanjado.

Los ‘cupaires’ han recordado que están realizando una tarea de formación, sensibilización y debate entre sus bases, y que el protocolo de agresiones machistas está en fase de enmiendas.