Santiago Abascal comparte en su muro de Twitter el mensaje de Nuñez Feijóo en la misma plataforma en la que el líder popular anunciaba:
‘Vamos a presentar un Plan energético con un amplio abanico de medidas. Entre otras: Extender la rebaja del IVA del gas y electricidad el invierno. Explotar todas las fuentes de energía. Desburocratizar las renovables. Ayudas para atemperar el precio de la energía en empresas’

El comentario en respuesta de VOX que Abascal comparte, es tan demoledor como sintomático de la división en el seno de la derecha española, está claro que no se hablan entre ellos ni tienen un plan estratégico en común:
Si hubiera elecciones todos los años, en Génova plantearían siempre estas medidas. Pero como son cada cuatro años, dedican tres a pedir perdón a la izquierda y el último copian las propuestas de VOX. ¿Renunciarán también a la plurinacionalidad, al gasto político o al género”

Este desprecio directo a la izquierda que sitúa a VOX en un polo opuesto, y extremo frente al pensamiento de millones de españolas y españoles, y que solo intenta alegrar los oídos de los que piensan como ellos, es su mayor debilidad; porque la clave de todo gran gobernante es convencer y gobernar para todos y todas sus ciudadanas y ciudadanos. Algo de lo que en general carecen casi todos los políticos de nuestro escenario parlamentario, cada vez más teatralizado.

Además, cabe recordar que las metas y objetivos principales de las negociaciones políticas pueden ser muy diversas, lo que permite esbozar el abanico de funciones que desempeñan. En la mayoría de los casos, las negociaciones políticas pueden estar dirigidas en positivo o en negativo:

En positivo:
-Establecer y desarrollar relaciones políticas.
-Intercambiar información y aclarar las posiciones de las partes.
-Resolver el conflicto que ha surgido.
-Resolver problemas políticos comunes mediante fuerzas conjuntas.

En negativo:
-Desarrollar relaciones públicas exageradas o falsas, influyendo activamente en la opinión pública para explicar una posición política, justificando sus propias acciones con falacias, o influir en los oponentes, atrayendo nuevos aliados tránsfugas a su lado, para lograr alcanzar y firmar un acuerdo que regule las relaciones y los procesos políticos a conveniencia personal no colectiva.

La clave de todo ciudadano crítico es analizar a sus políticos en base a las premisas anteriores y hacerse la pregunta; ¿este o el otro político actúan según este criterio o según este otro?. Esa es la clave para que no nos engañen.

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