Desde el comienzo de la crisis social en Chile, el respaldo del presidente Piñera y su gabinete se desplomó de un 29 hasta diez por ciento.

Según los resultados de una encuesta realizada por la Consultora Plaza Pública-Cadem de Chile y publicada este lunes, la desaprobación del jefe de Estado, Sebastián Piñera, aumentó dos puntos, llegando al 82 por ciento.

El sondeo se realiza a 12 semanas del inicio de la crisis social en el país sudamericano y coloca a Piñera en el peor registro de apoyo para un jefe de Estado desde el regreso a la democracia a Chile, récord al que había llegado ya el pasado 29 de noviembre.

Desde el comienzo de la crisis social en Chile (suscitada en octubre y considerada la más grave desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet en el período 1973-1990), el respaldo del presidente Piñera y su gabinete se desplomó de un 29 hasta diez por ciento.

Estos resultados son derivados de la represión de cuerpos de seguridad contra manifestantes que demandan cambios al sistema de pensiones, educativo, sanitario y la reforma de la Constitución heredada de la dictadura, ha dejado 29 muertos y miles de heridos, más de 300 con lesiones oculares graves.

Los resultados indican que la percepción de sus atributos presenta caídas significativas respecto a septiembre: Solo el 30 por ciento considera que tiene carisma (-26 puntos porcentuales), 23 que cuenta con autoridad y liderazgo (-35); 29 que dispone de capacidad para solucionar los problemas del país (-22); 39 que conoce las necesidades de las personas (-7); 20 que le genera confianza (-18) y 15 por ciento que cumple lo que promete (-13).

Asimismo, la labor del gabinete ministerial registró esta semana un crecimiento de la desaprobación de dos puntos, hasta 80 por ciento y se mantuvo congelada en la aprobación con 15 por ciento.

Además, el sondeo refleja que el 62 por ciento de los encuestados aprueba la continuidad de las movilizaciones que se siguen realizando en varias ciudades del país, mientras un 36 por ciento está en desacuerdo con la persistencia de las manifestaciones.

El 76 por ciento de los entrevistados considera que la crisis es principalmente la expresión de un descontento social generalizado, y solo el 17 por ciento opina que es una cuestión de orden público y grupos violentos organizados.