Francia oficialmente, está con la postura europea de condena sin paliativos a las indecentes actuaciones del Majzén feudal marroquí. Sin embargo, de forma soterrada está asesorando al régimen de Mohamed VI en todos y cada uno de sus actos.

Por Mah Iahdih Nan/ECS

Madrid(ECS).- Como siempre la política francesa anticipa sus intereses (personales) sobre el derecho, la diplomacia, la pertenencia, la vecindad o la legalidad. La macabra y siniestra historia del estado Francés en toda el África francófona, es sobradamente conocida, a día de hoy mantiene en la ruina y el empobrecimiento, a más de 200 millones de africanos, 80 años después de liquidada su presencia colonial en África. No es un secreto para nadie, los cuantiosos beneficios personales de la clase política y empresarial francesa en el continente africano a costa de la miseria, las penurias y carencias de los pueblos africanos. Son conocidos sus palacios, sus vacaciones, sus safaris, sus viajes de las mil y una noche, sus propiedades, sus lujos y la explotación indiscriminada que hacen de los recursos naturales del continente. Toda esta abundancia, se lleva a cabo en medio de una caótica situación generalizada, en la que viven los pueblos de la francofonía colapsada por las penurias, la ruina, la miseria y la semiesclavitud.

Hoy asistimos a una grave crisis diplomática originada por uno de los protegidos del estado francés, el régimen feudal marroquí. Nadie ha reparado en el papel infiel y encubierto de Francia en esta crisis. Francia oficialmente, está con la postura Europea de condena sin paliativos a las indecentes actuaciones del Majzen Feudal Marroquí. Sin embargo, de forma soterrada está asesorando al Majzen Marroquí en todos y cada uno de sus actos.

Francia oficialmente, está con la postura europea de condena sin paliativos a las indecentes actuaciones del Majzén feudal marroquí. Sin embargo, de forma soterrada está asesorando al régimen de Mohamed VI en todos y cada uno de sus actos.

Según trascendió de  fuentes cercanas al Majzen, cuando Donald Trump publicó su famoso tweet reconociendo la soberanía de Marruecos sobre el Sahara Occidental y el Majzen se vio en posición de fuerza, acudió a su padrino, el estado Francés, exhibiendo el exitoso tweet y pidiéndole adoptar la misma posición que el trasnochado Trump.

Los Franceses, que tenían toda la información y conocedores de las verdaderas intenciones del paso dado por Trump, que no era otra que satisfacer los deseos del Lobby sionista y vengarse de Mohamed VI por su apoyo a Hilary Clinton. Y para no quedar en evidencia como en otras ocasiones por su apoyo solitario, ciego e insensato a la dictadura feudal Marroquí. Le recomendó a su ahijado (Majzen) que trazará un plan mucho más amplio, para buscar un consenso europeo sobre el tema y para crear un clima irrespirable con vistas a condicionar la futura sentencia del tribunal de Justicia de la Unión Europea, sobre la explotación ilegal y fraudulenta de los recursos naturales de un territorio No Autónomo como es el Sahara Occidental, un tema que ocupa y preocupa en primera persona tanto al Majzen Marroquí como al estado Francés.

Ambas partes, una como autora material (Majzen) y la otra como autora intelectual (Francia) diseñaron una estrategia tendente a presionar e incordiar a ciertos países europeos con el objetivo de cambiar su política referente al conflicto Saharaui o como mínimo obtener otro tipo de compensaciones o contrapartidas económicas y políticas que permitan la prolongación de los hecho consumados en el Sahara Occidental. La primera parte del plan ideado por los franceses, es la de empezar por Alemania como primera potencia de Europa. Porque según la teoría de los franceses si Alemania da el paso, el resto de Europa acabará haciendo lo mismo. Los marroquíes sondearon la posición alemana respecto a un reconocimiento similar al twitter de Trump y comprobaron que los teutones no estaban por la labor de apartarse ni un milímetro de la legalidad y el derecho internacionales. Fue cuando reinventaron el protocolo de las relaciones diplomáticas, creando un nuevo concepto, que es el de la ruptura de relaciones con una embajada, como si una embajada fuese un ente independiente caído de otro planeta. La reacción alemana a esta insolencia es la de no inmutarse. Después vinieron otros gestos amenazantes, consistentes en varios comunicados desordenados y disparatados, fuera de lugar, de  tiempo y de contexto y finalmente llegó la llamada a consultas de su embajadora en Berlín. Pero los alemanes tampoco respondieron a las provocaciones e ignoraron totalmente las diatribas del torpe Bourita, es más, la respuesta que dio un portavoz del ministerio de exteriores alemán, es diametralmente contraria a los deseos del Majzen, al reafirmar su clásica y conocida posición sobre el Sahara Occidental de respeto al derecho internacional y a las resoluciones de las Naciones Unidas. Una vez más el inepto e incompetente Bourita se paso de frenada a la hora de ejecutar las ordenes de los franceses.

El Majzen y su asesor (Francia) no se rindieron y respondieron a la firmeza alemana, escogiendo a España como pieza menor, pero quizás mucho más fácil de doblegar. Aprovecharon la estancia en España del presidente Saharaui, Brahim Gali, enfermo de Covid, como excusa perfecta para crear una tormenta con un vaso de agua y se lanzaron  a la siguiente etapa de su plan, por conseguir que Europa cambie su posición de respeto a las normas internacionales por el contenido del ilegal Twitter de Trump.

El resto de la historia es bien conocido; El Majzen urdió un plan infame que consistía en crear un caos migratorio prefabricado, (con ofertas que incluyen transporte gratuito) que acabó descubriendo la verdadera naturaleza y esencia del Majzen marroquí, como sistema feudal anclado en el siglo XXI, que no tiene reparos en utilizar mecanismos propios de otras épocas como: el chantaje, la extorsión y la coacción. Y para ello, mostró la peor cara de un sistema desfasado, que no le importo la utilización descarada de la parte más vulnerable, débil e indefensa del pueblo marroquí; los niños, los jóvenes y las familias desprotegidas.

Todos los pasos de presión y coacción practicados por el Majzen  marroquí en su deriva enloquecida de los últimos 8 meses, fueron conocidos, sugeridos o consultados con los franceses. Por tal motivo, hay que denunciar el papel activo y destacado de Francia en toda esta crisis y sobre todo su infidelidad a sus socios Europeos y en especial a su vecino España.

De todos modos se equivocan los europeos y los españoles si creen que el Majzen Marroquí cejará en su empeño de sacar buena tajada de toda esta crisis. El Majzen está acostumbrado al uso y disfrute del chantaje como modus operandi y como tal no retrocederá hasta no obtener su compensación. Los sistemas como el Majzen marroquí, construidos, basados, estructurados sobre la base de la extorsión y el chantaje, sólo entienden ese lenguaje. Por ello, es una pérdida de tiempo monumental intentar que entren en razón y se avengan a entablar otro tipo de relaciones basadas en la sinceridad, honestidad, franqueza y buena vecindad.

La resolución que acaba de aprobar el parlamento Europeo con un lenguaje maquillado, descafeinado y adornado, es justo el terreno, donde mejor se mueve el sistema feudal marroquí. Este tipo de regímenes sólo entiende un lenguaje duro, claro y conciso, las buenas intenciones y los intentos por apaciguar el ambiente, el Majzen los interpreta como síntomas de debilidad y ha quedado demostrado en su  respuesta a la resolución aprobada el pasado jueves, que la ha puesto en entredicho, utilizando a su favor las abstenciones y los votos en contra e incluso  se apoderó de algunos fragmentos protocolarios de la misma para deslegitimarla. Finalmente, ha osado insultar a la UE calificandola de “enano político”. Si realmente la UE quiere entablar una relación sana con Marruecos debe hablar su lenguaje y ese no es otro que el de las sanciones, a lo que hay que añadirle muchas dosis de firmeza, seriedad y sobre todo unanimidad.

En estos casos, Europa no puede permitirse tener el enemigo en casa. Francia debe asumir su papel como potencia europea en la defensa de los intereses europeos, por encima de cualquier otro interés circunstancial. Aunque tenga sus intereses en Marruecos estos son infinitamente inferiores a los que le reporta ser uno de los miembros más influyentes de la UE y debe escoger entre la defensa de una gran Europa o la defensa de un sistema anticuado y tóxico como el marroquí.

Fuente: El confidencial Saharaui

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