Juana Rivas conoció hoy viernes la sentencia por la que ha sido condenada a cinco años de cárcel y seis de inhabilitación, además de tener que indemnizar a su expareja con 30.000 euros por daño moral y material, y al pago de todas las costas del juicio. El juez Manuel Piñar, titular del juzgado penal 1 de Granada, ha dado la razón casi en su totalidad a los argumentos de la defensa de Francesco Arcuri, su expareja.

Desde el respeto a las decisiones judiciales, es de recibo indicar que la sentencia condenatoria de Juana Rivas parece a todas luces extremadamente desproporcionada. No tiene en cuenta los malos tratos alegados por Juana Rivas, por parte del padre de sus hijos, cuando la denuncia sobre los mismos aún se encuentra pendiente de resolver en los Tribunales italianos.

En 2009 el juzgado de lo Penal 2 de Granada en sentencia de 26 de mayo, condenó por delito de malos tratos a Francesco Arcuri al estimar probado que estando este, junto al hijo común de 3 años, en el domicilio familiar de Granada, a las 5.30 del 7 de mayo de 2009, llegó Juana Rivas y él le pidió explicaciones acerca de dónde había estado toda la noche, lo que motivó una discusión entre ambos, en el curso de la cual. Juana Rivas fue golpeada “repetidamente” hasta el punto de necesitar asistencia médica. Él fue condenado a tres meses de prisión y se le impuso una orden de alejamiento.

La decisión judicial parece presumir, además, la inexistencia de los malos tratos denunciados en 2016 por la misma, sin tener en cuenta el precedente de condena de malos tratos de 2009 y sin que aun exista resolución judicial al respecto.

Por este motivo, teniendo en cuenta el contenido y la especial dureza de la sentencia, puede entenderse que ha existido cierto ensañamiento penal hacia Juana Rivas, a quien el Juzgado desacredita en su alegato de protección de ella misma y de sus hijos frente a los malos tratos de su marido, sin que estos hechos se hayan esclarecido aun en los Tribunales.

En las sentencias de malos tratos contra las mujeres, pese a lo grave del asunto, no acostumbran los juzgados a poner condenas de 30.000 € de indemnización, ni de 5 años de prisión, salvo que la víctima haya sido asesinada, ni a la retirada de la patria potestad de los padres maltratadores por seis años.

Es por ello que esta sentencia sorprende y parece que más que hacer justicia intenta ser ejemplarizante contra Juana Rivas y contra los cambios que se están exigiendo desde el feminismo.

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