44 voluntarios se han ofrecido como trabajadores de la salud en el asentamiento de Nayapara, el nuevo hogar de los casi 700.000 rohingyas que huyeron de la violencia en Myanmar a finales de 2017, según la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR)

Luchan por contener este brote de difteria, una enfermedad infecciosa aguda, provocada por un bacilo, que afecta a la nariz, la garganta y la laringe y produce fiebre y dificultad para respirar. Es una enfermedad altamente infecciosa de la que ya se han detectado más de 5.000 casos sospechosos.

El trabajo de este equipo de voluntarios se basa en detectar los posibles signos de esta enfermedad, llevar a las personas afectadas al centro médico y hacer seguimiento de las personas con las que están en contacto. Si no se trata a tiempo, la difteria puede llegar a ser una enfermedad mortal en más de la mitad de los casos.

Los voluntarios se forman en difusión de hábitos de higiene, nutrición y salud sexual. A través de ellos, el conocimiento llega a las casas y se difunde entre los refugiados. Además de la difteria, se entrenan para detectar síntomas de cólera o sarampión“, informan desde ACNUR.

Brote de difteria Bangladesh

Una voluntaria de 17 años, Shahina, cuenta los nervios que tuvo cuando se enteró de que la enfermedad estaba apareciendo en los campos: “No conocíamos esta enfermedad y al principio estaba un poco asustada. Pero me di cuenta de que estábamos haciendo un trabajo importante, que era un brote serio. Y no quise renunciar”.

Enfermedades como la difteria pueden prevenirse a través de vacunas inmunológicas para los niños durante su primer año de edad. Con 16€ al mes puedes vacunar a dos niños refugiados cada mes y evitar que enfermedades contagiosas se sigan propagando.

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