Nadie en el PP esperaba una derrota como la encajada este domingo, con el peor resultado de la historia para los populares, que obtenían apenas 66 diputados, menos de la mitad que en 2016. Por eso este lunes, un día después de la hecatombe, la dirección de la formación conservadora encabezada por Pablo Casado se ha quedado muda: no habrá ni ruedas de prensa ni los principales dirigentes tienen previsto ofrecer ninguna entrevista en radios o televisiones. 

Esta apresurada estrategia postelectoral contrasta así con la hiperactividad y la permanente presencia en medios que ha caracterizado al PP desde el triunfo de Casado en las primarias de julio. El líder de los populares presumía el mismo viernes, dos días antes de conocer el batacazo en las urnas, de haber recorrido 140.000 kilómetros por España en los últimos meses, «tres vueltas al mundo», decía, durante los que se ha prodigado en multitud de actos y entrevistas. 

Anoche, fuentes de la dirección nacional del PP habían asegurado que este lunes tendría lugar un Comité de Dirección y que después, en torno al mediodía, habría alguna comparecencia ante los medios de alguno de los dirigentes del equipo de Casado. A primera hora de hoy, sin embargo, esas mismas fuentes confirmaban que no hay agenda prevista ni entrevistas. 

Lo que está completamente descartado, pese a la derrota, es que Casado vaya a presentar su dimisión, aún a riesgo de que la situación de debilidad en la que ha quedado el PP tras el resultado de las generales perjudique a los candidatos a las elecciones europeas, autonómicas y municipales que tendrán lugar en menos de un mes, el 26 de mayo. 

Todos los esfuerzos de Casado se centrarán ahora precisamente en preparar esos comicios, tal y como explicó al filo de la medianoche en una declaración ante los medios en la que no aceptó preguntas, y durante la que estuvo rodeado por los vicesecretarios y principales candidatos del PP a las generales. Esos preparativos comenzarán este martes, cuando reunirá en Génova al Comité Ejecutivo.

El líder de los populares admitió que el resultado de su partido el 28A había sido «muy malo» y sin hacer un ápice de autocrítica se comprometió a trabajar con «la máxima ilusión y responsabilidad» para «recuperar apoyo» ante las próximas elecciones de mayo. También pidió al PSOE un Gobierno sin los independentistas.

«Siempre he dicho que el PSOE es un gran partido, clave en la historia reciente de España y visto el resultado, espero pueda llevar acuerdos de gobernabilidad sin necesitar a los independentistas. Para el PP lo primero es España y esperemos que nuestro país esté a la altura de las circunstancias», zanjó. 

Pocos minutos después de su comparecencia intervenía ante la prensa el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, al que muchos ven como el posible sucesor de Casado al frente del PP en el caso de que la presión de la derrota acabe por forzar al líder de los populares a dimitir. 

Feijóo reivindicaba a Galicia –donde el PSOE ganó las generales– como la comunidad en la que su partido ha conseguido el «mejor resultado» de toda España en las elecciones de este 28 de abril, con 11 puntos porcentuales más que el PP a nivel nacional, y presumía de que Vox no hubiera logrado representación en la comunidad, así como de que Ciudadanos lograra un único representante. 

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