El partido gobernante «Nida Tunis» celebra hoy su primer congreso electivo en plena crisis interna y con la duda de si su fundador y presidente del país, Beji Caïd Essebsi, repetirá como candidato en las próximas elecciones presidenciales, previstas para el 17 de noviembre.

Hace apenas una semana, el secretario general del partido e hijo del mandatario, Hafedh Caïd Essebsi, declaró a la prensa local que la formación laica propondría la candidatura de Essebsi, de 92 años, si éste acepta, ya que goza de la «unanimidad» entre sus militantes.

Apenas dos días después, el propio presidente de la República declaró no estar seguro de que su candidatura fuera «del interés del país», pero no descartó presentarse.

«Es cierto que la constitución me da derecho pero no estoy obligado a servirme de él, y hay un plazo para depositar las candidaturas. Esperaré los plazos y veré», aseguró en una entrevista al diario «Al Quds».

Según una encuesta de intención de voto publicada en el mes de febrero por la firma Sigma Conseil, principal órgano de sondeos en Túnez, Essebsi se situaría en tercera posición con cerca del 11 % de los votos, muy lejos de 30 % que se le asigna al primer ministro, Youssef Chahed.

Una encuesta que también tendrán que poner en valor los cerca de 10.000 miembros de las bases del partido que deben elegir a los 1.800 representantes locales en la reunión que se celebra a partir de hoy en la localidad costera de Monastir.

Y cuyo objetivo principal será la creación de nuevas estructuras, entre ellas un comité central, un consejo nacional y una oficina política.

La cita ha sido aplazada en varias ocasiones, la última el pasado mes de marzo tras la dimisión del comité de organización, que denunció «falta de cooperación de la directiva», dando a entender que Hafedh Caïd Essebsi aspira a hacerse con el control total del partido.

Beji Caïd Essebsi, nacido el 29 de septiembre de 1926 , miembro de la aristocracia política y presidente del Parlamento en los años de la dictadura de Zinedin el Abedin Ben Ali, fundó «Nidaa Tunis» (la Llamada de Túnez) en 2013, en un momento crítico en el que la transición tunecina comenzaba a derrapar.

Integrada por una decena de formaciones y figuras políticas provenientes de diferentes corrientes, desde la derecha, pasando por tecnócratas hasta antiguos miembros del régimen de Ben Ali, centró su campaña en el voto útil contra el partido conservador islamista «Ennahda».

Sin embargo, la plataforma comenzó a quebrarse en 2016, tras el ascenso a la secretaria general del hijo del presidente, y ha sufrido varias escisiones que han convertido Ennahda, su hasta hace poco socio en el gobierno, en la primera fuerza nacional.

El que fuera el partido vencedor de las elecciones presidenciales de 2014 con 85 diputados, ocupa actualmente el tercer puesto en el Parlamento con tan sólo 40 diputados.

Entre los que se han alejado de «Nida Tunis» está el propio jefe de Gobierno, enfrentado a Hafedh Caïd Essebsi que le acusa de «debilitar» el partido, y que podría aspirar también a la presidencia desde una nueva formación.