Silvia Barquero
Presidenta de PACMA


Dentro del convulso panorama político que se abre tras las elecciones en Andalucía hay una noticia que ha pasado desapercibida, pero que merece, al menos, un momento de atención y son los resultados electorales de PACMA, que pese al silencio mediático, avanza con paso firme duplicando su número de votantes.

Durante esta campaña electoral en PACMA hemos demostrando que hay una nueva forma de hacer política: sin gastarse millones de euros públicos en campaña electoral, acercando a pie de calle nuestro mensaje de respeto a los electores y superando todas las barreras y obstáculos de una desproporcional ley electoral que, de traducir equitativamente los votos en escaños, hubiera supuesto que los 70.000 votantes animalistas tuvieran dos representantes en el Parlamento Andaluz.

 

Pese a que la ultraderecha obtiene por primera vez representación, imponiendo la política del miedo, de la discriminación y de la división, las decenas de miles de votantes que han elegido a PACMA en Andalucía constatan el creciente apoyo social a una nueva filosofía de vida basada en los valores antagonistas a los de VOX: la empatía, el respeto y la solidaridad. Valores universales que nos hacen mejores como personas y como sociedad.

 

Con la determinación, la perseverancia de que tenemos la razón y el corazón de nuestra parte, y con la convicción de que los grandes cambios sociales no se implantan de la noche a la mañana, hemos salido a las calles, a los pueblos y ciudades de Andalucía y nos hemos ganado el apoyo de las 70.000 personas que han decidido votarnos, y orgullosos de su voto mostraban en redes sociales la papeleta de PACMA al mundo.

Nuestro crecimiento electoral sigue siendo una buenísima noticia, ya que por primera vez rozamos la obtención de representación, y ahora ya sí que podemos decir que en las próximas elecciones tendremos voz en las instituciones. 

 

Los votos de PACMA son el reflejo de una corriente social imparable que lucha por lo que considera justo, a sabiendas de que contribuimos a aliviar el sufrimiento de otros, creando un mundo más justo para todos, sin discriminaciones, sin desigualdades, sin violencia.

 

Éstos son los valores que debemos implantar en las urnas, tenemos una obligación como ciudadanos, como sociedad comprometida con el avance y el progreso moral.

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