Virginia García

¡Los Derechos Humanos son inalienables, e irrenunciables! Una persona no puede renunciar a su libertad y someterse de forma voluntaria a los mandatos de otra ya que, los Derechos umanos también son intransferibles. Forman parte de la esencia de la persona por lo que no son susceptibles de ser debatidos sino que deben garantizarse.

Pero, en la práctica, esto es así solo para los seres humanos de sexo masculino porque cuando se trata de las mujeres, esos seres humanos de tercera categoría, no solo no están garantizados sino que se debaten y se frivoliza sobre ellos continuamente.

Existe actualmente un debate acalorado en las redes sociales, en algunos debates televisivos y en las sedes de algunos partidos políticos, sobre si debemos o no regular la prostitución como un derecho de las mujeres a renunciar a nuestros Derechos Humanos en favor de terceros a los que se les otorgará el derecho de pagar para utilizar nuestros cuerpos con el fin de satisfacer todos sus deseos sexuales. Según nos dicen, regular,  nos convertirá en trabajadoras sexuales con todas las garantías y derechos que tenemos en otras profesiones, es decir, que estaremos 8 horas al día haciendo felaciones, sexo anal o cualquier otro capricho del amable cliente de turno por un salario medio de 1000€ con mucha suerte.

Las mujeres, hartas de ser convidadas de piedra en los debates sobre nuestros derechos, le hemos plantado cara al patriarcado capitalista, pero éste, muy hábil y experimentado y sobre todo poderoso, ha convencido a algunas mujeres a alzar su voz en nombre de todas, pero dirigidas por ellos.

Y han conseguido que la voz de las mujeres prostituidas sea la voz de unas pocas, que dicen ser felices en el sistema prostituyente y que exigen un convenio colectivo como cualquier otra trabajadora.

¿Y qué ocurre con la voz de todas las demás mujeres? Las pobres, las migrantes, las secuestradas. ¿No tienen ellas derecho a ser escuchadas? ¿No tienen ellas derecho a ver garantizados los Derechos Humanos que se le suponen inalienables?

Las mujeres sin voz tienen también derecho a ser escuchadas.

Según publicaciones de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención de la Mujer Prostituida (APRAMP), basada en informes de la ONU , de la Organización Internacional de las Migraciones (IOM) , Organización Internacional del Trabajo (OIT) 100.000 mujeres y niñas entran cada año en los países de la UE con el fin de ser explotadas sexualmente. Vienen de países en guerra o de países pobres. Son secuestradas o engañadas para ser prostituidas. España es uno de los principales países de destino de personas víctimas de la explotación sexual. Nos encontramos en la lista de los 10 países más populares para el turismo sexual, Según Apramp y Anesvad

¿Nos imaginábamos a nuestra querida España en la misma lista que países como Thailandia, Brail o Indonesia? Estoy convencida de que muy pocas pensábamos que a nuestro país vienen puteros y pederastas de otras partes del mundo por ser un conocido destino de turismo sexual. Esto significa que hay mujeres y niñas a bajo precio y facilidad para acceder a ellas. Y ¡cómo no! Existe una alegalidad que beneficia a puteros y proxenetas.

La ONG Anesvad, afirma, basada en diversos estudios, que ocho de cada diez mujeres prostituidas en España, lo hacen contra su voluntad.

Según Naciones Unidas el 90% de las prostitutas son esclavas sexuales del S.XXI

¿Donde están las voces de estas mujeres en los debates sobre la prostitución?

Hoy día hablar de prostitución es hablar de trata de mujeres y niñas, de las que no tienen voz, de las que nadie habla y de las que nadie se responsabiliza.

En un país como Thailandia, por 100 euros puedes comprar una esclava sexual de la edad que quieras, en España por ese precio puedes alquilarla por media hora.

Otra cuestión que nos tratan de ocultar, es que el 27% de las víctimas de trata son menores de quince años según Naciones Unidas  se ha reducido la edad porque cada vez los consumidores  puteros las reclaman más jóvenes. ¿Acaso no son ellos los que pagan? Pues como en cualquier otro servicio el que paga manda y exige lo que quiere comprar.

Al resto de la sociedad el tema de la prostitución le es ajeno. Es un problema de otras, de las hijas de otras, de países pobres que nos no nos importan. Pero no es del todo cierto. También hay esclavas sexuales españolas y menores españolas captadas para la prostitución.

En 2016 la UCO desarticuló, en la llamada operación simpático, una red de trata de menores españolas captadas en Huelva para ser prostituidas en Galicia. A esas niñas las drogaban a la fuerza para mantenerlas dóciles y poder explotarlas sexualmente. Gracias a una de las niñas que logró esconder su teléfono móvil y llamar a su madre, se pudo desarticular esa red. ¿Cuántas  redes de prostitución infantil habrá que nunca conoceremos? ¿Cuántas niñas desaparecidas estarán en manos de esas redes viviendo un infierno?

No hemos podido escuchar la voz de estas niñas hablando sobre la prostitución. Sin embargo,sí que hay muchos testimonios de supervivientes al sistema prostituyente que son ignoradas, que no participan en los debates políticos para determinar si su esclavitud debe legalizarse.

Karla, fue captada en México a sus 12 añitos y para no enfadar a su proxeneta tenía que  soportar, al menos 30 hombres al día. Cuenta que fue violada por un total de 43.000 hombres hasta sus 16 años. Hoy es ya una mujer adulta que recorre el mundo intentando concienciar a la sociedad que la prostitución no es otra cosa que esclavitud para las mujeres y niñas.

El infierno de Karla es el que viven la mayoría de las mujeres y niñas que están siendo prostituidas, pero solo escuchamos a las minorías, a ese otro 10% que afirma ser prostituta, que no prostituida, porque le da la gana, y pretenden que por ellas legalicemos la esclavitud del 90%

La prostitución es un negocio millonario, el tercer negocio más rentable del mundo. Por eso nuestro gobierno no la combate, no la ilegaliza y no la reconoce como la violencia machista que es.

Los medios de comunicación tradicionales, esos que se han llenado los bolsillos anunciando el proxenetismo,nos hablan de los derechos de las trabajadoras sexuales y les dan voz a las minorías, haciéndonos ver que hay diferencias entre la prostitución y la trata. Pero no las hay. Hay historias como la de Sonia Sánchez, que entró en el sistema prostituyente a los 15 años, cuando estaba durmiendo en la calle y comiendo lo que conseguía en los cubos de basura, y un día descubrió que si quería comer y ducharse todos los días, tenía que ser violada todas las noches. Posteriormente fue engañada para trabajar en club, en el que se suponía iba a ganar dinero para poder dejar ese modo de vida. Su bienvenida, su bautismo, fue la violación grupal de 25 hombres durante 12 horas que la llevó a un hospital en el que le curaron las heridas de su cuerpo. Porque las del alma, esas, no tienen cura. Siguió obligada a prostituirse hasta que logró escapar.

Actualmente, Sonia se dedica a dar charlas para concienciar a la población sobre lo que es la prostitución.

Y ahora yo os pregunto. ¿Alguna mujer quiere voluntariamente vivir la vida de Sonia?¿Alguna de vosotras o vosotros quiere para su hija la vida de Karla?

Ninguna persona sana mentalmente responderá sí a ninguna de estas dos preguntas.

Nadie quiere ser esclava, nadie quiere ser puta como nadie quiere ser pobre. Así que no podemos seguir mirando para otro lado, debemos luchar y exigir a la clase política que renonozca la prostitución como la violencia machista que es y trabaje para abolirla como ha hecho Suecia.

Debemos de hacernos fuertes frente al patriarcado y dejarle claro que las mujeres tenemos los mismos derechos humanos que ellos y que deben de garantizarse y no debatirse.

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