Los datos de paro registrado correspondientes al mes de agosto, publicados hoy el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), ratifican el tradicional carácter negativo de este mes para el empleo. El paro se ha incrementado en 54.371 personas en el mes, lo que sitúa la cifra total de parados en 3.065.804. Es el mayor incremento en un mes de agosto desde 2010. Por su parte, el número de ocupados afiliados a la Seguridad Social ha caído en el mes en 212.984 personas (media del mes), lo que supone el segundo peor dato absoluto de un mes de agosto desde 2001, tras el registrado en 2008. El número de afiliados ocupados totales se sitúa en 19.320.227 personas. Son, por tanto, unos datos preocupantes, aunque es cierto que los meses de agosto son siempre malos para el empleo y el paro, por la fuerte estacionalidad de la actividad. Pero es preciso ir más allá en el análisis.

Algo más que estacionalidad

UGT considera fundamental identificar y abordar las razones que explican este comportamiento del mercado de trabajo en España durante los meses de verano, y especialmente durante el mes de agosto, y que no se justifican exclusivamente en el particular peso relativo que tienen las actividades turísticas en el conjunto del sistema productivo de nuestro país.

Efectivamente, el sindicato considera prioritario promover un cambio de modelo productivo que logre el desarrollo de actividades económicas más estables, generadoras de mayor valor añadido y mejores empleos. Ese objetivo requiere de compromisos a medio y largo plazo en políticas económicas que prioricen la industria, el desarrollo tecnológico, la innovación, y la transición a un modelo de crecimiento necesariamente más respetuoso con el medio ambiente.
Pero hay un segundo factor todavía más urgente abordar, y es el incumplimiento sistemático del ordenamiento laboral, la vulneración sistémica de las reglas del juego del mercado de trabajo, y en particular el fraude en la contratación que practican una parte muy importante de las empresas en nuestro país.

Fraude en la contratación

La altísima tasa de temporalidad que se registran en España, muy por encima de las existentes en la UE, se explican por un abuso de la contratación temporal que es endémico de nuestro país. Muchos trabajadores y trabajadoras que desempeñan trabajos estructurales, estables y permanentes en las plantillas tienen contratos temporales, cuando ocupan puestos de trabajo que deberían estar cubiertos con contratos indefinidos. Esta precariedad que permite a los empresarios la discrecionalidad de despedir para ahorrarse el salario de un mes de vacaciones (o de baja actividad empresarial) es un fraude, y tiene coste para el bolsillo de cada trabajador o trabajadora que la padece, pero también tiene un coste para el Sistema Público de Seguridad Social, que no recibe las cotizaciones correspondientes a esos salarios que no se quieren pagar.

Atajar ya esta práctica corrosiva

UGT reclama actuaciones políticas de carácter prioritario contra esta lacra de nuestro mercado laboral, y exige una revisión exhaustiva del uso real de la contratación temporal en nuestro país y la adopción de las medidas que sean necesarias para atajar una práctica corrosiva de los derechos de los trabajadores y trabajadoras, pero también de las condiciones de competencia entre empresas.

Es necesario abordar cuanto antes una reforma de la legislación en materia de contratación, definiendo de forma más clara en qué circunstancias es admisible la contratación temporal y cuáles no para aumentar la causalidad de la misma, articulando un sistema de sanciones realmente disuasorio de estas prácticas ilegales.

Los datos de paro registrado correspondientes al mes de agosto, publicados hoy el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), ratifican el tradicional carácter negativo de este mes para el empleo. El paro se ha incrementado en 54.371 personas en el mes, lo que sitúa la cifra total de parados en 3.065.804. Es el mayor incremento en un mes de agosto desde 2010. Por su parte, el número de ocupados afiliados a la Seguridad Social ha caído en el mes en 212.984 personas (media del mes), lo que supone el segundo peor dato absoluto de un mes de agosto desde 2001, tras el registrado en 2008. El número de afiliados ocupados totales se sitúa en 19.320.227 personas. Son, por tanto, unos datos preocupantes, aunque es cierto que los meses de agosto son siempre malos para el empleo y el paro, por la fuerte estacionalidad de la actividad. Pero es preciso ir más allá en el análisis.

Algo más que estacionalidad

UGT considera fundamental identificar y abordar las razones que explican este comportamiento del mercado de trabajo en España durante los meses de verano, y especialmente durante el mes de agosto, y que no se justifican exclusivamente en el particular peso relativo que tienen las actividades turísticas en el conjunto del sistema productivo de nuestro país.

Efectivamente, el sindicato considera prioritario promover un cambio de modelo productivo que logre el desarrollo de actividades económicas más estables, generadoras de mayor valor añadido y mejores empleos. Ese objetivo requiere de compromisos a medio y largo plazo en políticas económicas que prioricen la industria, el desarrollo tecnológico, la innovación, y la transición a un modelo de crecimiento necesariamente más respetuoso con el medio ambiente.
Pero hay un segundo factor todavía más urgente abordar, y es el incumplimiento sistemático del ordenamiento laboral, la vulneración sistémica de las reglas del juego del mercado de trabajo, y en particular el fraude en la contratación que practican una parte muy importante de las empresas en nuestro país.

Fraude en la contratación

La altísima tasa de temporalidad que se registran en España, muy por encima de las existentes en la UE, se explican por un abuso de la contratación temporal que es endémico de nuestro país. Muchos trabajadores y trabajadoras que desempeñan trabajos estructurales, estables y permanentes en las plantillas tienen contratos temporales, cuando ocupan puestos de trabajo que deberían estar cubiertos con contratos indefinidos. Esta precariedad que permite a los empresarios la discrecionalidad de despedir para ahorrarse el salario de un mes de vacaciones (o de baja actividad empresarial) es un fraude, y tiene coste para el bolsillo de cada trabajador o trabajadora que la padece, pero también tiene un coste para el Sistema Público de Seguridad Social, que no recibe las cotizaciones correspondientes a esos salarios que no se quieren pagar.

Atajar ya esta práctica corrosiva

UGT reclama actuaciones políticas de carácter prioritario contra esta lacra de nuestro mercado laboral, y exige una revisión exhaustiva del uso real de la contratación temporal en nuestro país y la adopción de las medidas que sean necesarias para atajar una práctica corrosiva de los derechos de los trabajadores y trabajadoras, pero también de las condiciones de competencia entre empresas.

Es necesario abordar cuanto antes una reforma de la legislación en materia de contratación, definiendo de forma más clara en qué circunstancias es admisible la contratación temporal y cuáles no para aumentar la causalidad de la misma, articulando un sistema de sanciones realmente disuasorio de estas prácticas ilegales.

 Audio de Mª Carmen Barrera, Secretaria de Políticas Sociales, Empleo y Seguridad Social de UGT:

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