miércoles, enero 27, 2021
La eugenesia en EE. UU. La “mejora” de raza anterior a los...

La eugenesia en EE. UU. La “mejora” de raza anterior a los nazis

La eugenesia se entendió como el estudio para una praxis que conllevara una "mejora" de las características genéticas de la población.

Los estudios históricos dejan la latente relevancia del auge y imposición de la eugenesia en Estados Unidos, lo que supuso una huella inherente en la historia y cultura del país norteamericano. La eugenesia se entendió como el estudio para una praxis que conllevara una «mejora» de las características genéticas de la población. Sin embargo, dentro de las corrientes eugenésicas pueden extrapolarse dos metodologías contrarias, la eugenesia positiva y la eugenesia negativa.

La positiva, por un lado, fomenta la reproducción de los considerados “más aptos”; la negativa, por el otro, trata de evitar la reproducción de los considerados “menos aptos”. Es bien cierto que al hablar de eugenesia, en cuanto a su aplicación sobre un a población, inferimos, de forma casi inconsciente, esta realidad sobre humanos. Sin embargo, estas prácticas se han llevado y se llevan también en plantas y animales desde el inicio de los tiempos.

Como bien explican en un artículo de El diario.es ,  «los babilonios mejoraban las características de sus caballos en cada generación, también los chinos cruzaban especies de arroz para lograr un alimento mejor. Entre los humanos, el tabú del incesto o la prohibición de que las personas con ciertas enfermedades se casasen y tuvieran hijos es una muestra de la eugenesia. Hasta hace muy poco aquellos de sangre azul eran emparejados con sus iguales para mantener la pureza».

La teórica contemporánea de la eugenesia

El movimiento pseudoteórico, que se originó en este campo, con un marcado carácter determinista, fue propugnado por Sir Francis Galton.

Francis Galton llevó a cabo un estudio de las clases de la élite del Reino Unido y consideró que su posición social se debía a una configuración genética por encima del resto de la población. De este modo empezó a considerar que la especie humana debía dirigirse a una evolución selectiva y pormenorizada.

A raíz de dicha alegaciones y su ampliación pseudocientífica empezaron a trazarse en los Estados Unidos las vías de financiación para el apogeo de las leyes contra la inmigración, los programas de esterilización forzada a los pobres, los discapacitados y toda aquella persona acusada de inmoral.

Financiación elitista del eugenismo

El movimiento eugenésico estadounidense recibió amplio financiamiento de varias fundaciones corporativas, incluyendo el Instituto Carnegie, la Fundación Rockefeller y de la fortuna del magnate ferroviario Edward Henry Harriman.

Sobre el año 1906 se creó la Fundación para la mejora de la raza y ello desenfrenó las labores por estas vías prácticas. En 1911 se crearía la Eugenesic Record Office, que se encargó de llevar un registro genealógico del grueso mayoritario de distintas poblaciones para posteriormente llevar a cabo estudios, donde se concluía que los «no aptos» provenía de entornos pobres y marginales.

En su pico de popularidad a principios del siglo XX, la eugenesia fue apoyada por una amplia variedad de personalidades, incluyendo a Sir Winston Churchill,​ Margaret Sanger,​ H. G. Wells, el presidente Theodore Rooevelt y el premio Nobel Linus Pauling,​ y Sidney Webb.​ Esta idea no cambiaría hasta después de la Segunda Guerra Mundial.

A mediados de los 1920, en algunos estados ya era legal esterilizar a la gente. Pero aún no había una ley federal uniforme para la esterilización compulsiva en EE.UU.

Uno de los carteles que usaba la American Eugenics Society

Muchas de las leyes estatales fueron llevadas a las cortes y derogadas, pues los jueces no aprobaban la esterilización sin consentimiento. Pero en 1927 fue dictada una decisión sobre si la esterilización por eugenesia era constitucional.

Bucks vs Bell fue un caso famosos de la Suprema Corte y un punto de inflexión en la historia de eugenesia en EE.UU. Carrie Buck era una joven que estaba internada en la Colonia Estatal de Virginia para Epilépticos y Débiles Mentales. El superintendente era John Bell y quería impedir que tuviera hijos. El caso llegó a la Corte Suprema y los jueces, tras aceptar que tanto ella como su madre y su hija eran «débiles mentales» y «promiscuas», votaron 8 a 1 a favor de esterilizarla. Dijeron que no sólo era constitucional esterilizarla sino que sería irresponsable no hacerlo.

Hitler y la eugenesia

Puesto que al pensar en eugenesia pensamos de forma irremediable en Hitler, como se ha podido comprobar, los orígenes y su aplicación se gestó en Estados Unidos.

En este sentido “Hitler aprendió de lo que los estadounidenses habían hecho”, aseguraba Daniel Kevles, un historiador de ciencia de la Universidad de Yale, para la BBC.

«Esparta debe ser vista como el primer Estado Völkisch. La exposición de los enfermos, los débiles, los niños deformes, en definitiva, su destrucción, era más decente y en verdad mil veces más humana que la miserable locura de nuestro tiempo que preserva a los sujetos más patológicos y, de hecho, lo hace a cualquier precio; y, sin embargo, toma la vida de cientos de miles de niños sanos como consecuencia del control de la natalidad o por medio de abortos, para, posteriormente, engendrar una raza de degenerados cargados de enfermedades», escribía Hitler al respecto.

Actualidad eugenesia

Diversos historiadores y filósofos estudian la moralidad científica de los actuales modificaciones y aplicabilidad genética, tanto en seres humanos, como animales y plantas. Es bien cierto que este tipo de «neo-eugenesia» no es tan tosca, pero es bien cierto que la idea de secuenciar un ADN tiene claros sus orígenes.

El debate al respecto sigue abierto en la época donde el «diagnóstico y tratamiento de enfermedades mediante terapia genética ya no es una utopía. En las últimas semanas hemos conocido un caso de curación de ceguera mediante la inserción de un gen y el nacimiento en España del segundo “bebé-medicamento”, un niño concebido con la misión de salvar a su hermano de una enfermedad mortal. También es posible modificar los genes de un embrión para que no padezca ciertas dolencias mediante el diagnóstico genético preimplantacional», como escribía Raúl Gay.

Este, en el debate y por el contrario a lo que podía suscitarse afirma que «la modificación genética no consiste en una sucesión de atrocidades dirigidas a cumplir los delirios de un dictador. La modificación genética podría evitar un buen puñado de enfermedades (como la de mi socio). Yo estoy a favor de esta última posibilidad. Cuando es el Estado el que decide quién nace y quién no… eso es otro cantar».