La exdiputada de la CUP Mireia Boya ha anunciado que abandona la dirección del partido tras asegurar que ha sido víctima de una «continuada agresión psicológica» por parte de un compañero de la organización. En una carta abierta a la militancia, Boya ha explicado que dimite del Secretariado Nacional para «coger aire y fuerzas» y «consciente» de dejar «el reto colectivo de mejorar la gestión de las agresiones machistas». 

Boya relata que fue durante la pasada legislatura, siendo ella diputada, cuando sufrió ese episodio de agresión psicológica que le supuso una «gestión emocional complicada», que asegura tener abierta todavía. De hecho, el motivo último de su salida, según explica, es que ha vuelto a coincidir ahora con ese compañero -que no llega a identificar- en el Secretariado Nacional del partido, «con el recuerdo de esos comportamientos agresivos y roles de poder». 

La exdiputada da a entender en la carta que, pese a pedirlo en el seno de la organización, no ha podido evitar volver a compartir espacio con esa persona. «He visto con tristeza como las organizaciones tendemos a dar la vuelta a nuestras prioridades, a olvidarlas y a hacer periférico lo que realmente importa y no paramos de repetir: las personas y los cuidados, en el centro», expresa. 

Boya añade además que a este acoso psicológico que denuncia se le sumó durante la pasada legislatura la presión que había entorno a la celebración del referéndum del 1-O. «Todo lo que pasó durante esos tiempos difíciles y complejos, donde la prioridad era el referéndum, y todo lo que ha venido asociado a la represión del Estado, me ha comportado graves problemas de salud que he escondido bajo una coraza que me fabriqué a medida», ha manifestado. Cabe recordar que la exdiputada está acusada de desobediencia por los hechos del procés y deberá ir a juicio en el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TJSC).

En su despedida, Boya agradece a sus compañeros de militancia el trabajo llevado a cabo en los últimos años y asegura que no tiene reproches para ellos. «De los aciertos y errores en lo personal también hay que hacer política. Y yo, aunque lo he intentado, no siempre he conseguido hacerlo tan bien como habría querido. Mil disculpas sinceras y todo el amor que tengo», concluye.