Un nuevo informe de la FAO lanza la voz de alarma sobre algunas de las crisis en el mundo que sufren mayor carencia de fondos y que a raíz de eventos recientes necesitan una respuesta humanitaria urgente y ayuda agrícola de emergencia.

Afganistán, Sudán y Siria afectadas por la sequía, Bangladesh golpeado por una temporada de monzones severa, un repunte de la violencia en la República Centroafricana, la próxima temporada de huracanes en Haití y la temporada de carestía en Iraq, Myanmar y el Sahel, podrían empujar a millones de personas al hambre y la inseguridad alimentaria agudas, amenazando su bienestar, sus vidas y su futuro.

Sin apoyo urgente a los medios de vida basados en la agricultura, existe un riesgo real de que la situación se deteriore aún más en estas zonas afectadas en la segunda mitad de 2018, con un aumento del hambre y de las necesidades humanitarias. En algunos de estos países, la financiación recibida para iniciativas humanitarias de apoyo a los medios de subsistencia está lejos de cubrir las necesidades.

Para estas crisis que sufren una grave carencia de fondos, la FAO necesita urgentemente 120 millones de dólares para asistir a 3,6 millones de personas durante lo que queda de este año. La FAO ha recibido menos del 30 por ciento de los 1 000 millones de dólares EEUU solicitados a principios de año para atender las necesidades urgentes de 33 millones de personas en el mundo. Para algunas crisis, la FAO ha recibido tan solo el 6 por ciento de los fondos necesarios, dejando a millones de personas en riesgo de padecer hambre aguda.

En Siria, por ejemplo, las últimas señales indican que la sequía en algunas partes del país podría agravar el impacto de años de conflicto y desplazamiento de población, amenazando con mermar aún más la producción alimentaria. A pesar de desafíos enormes, el sector agrícola continúa aportando casi la mitad del suministro de alimentos en el país, actuando de salvavidas para millones de personas vulnerables.

Las comunidades pastoriles en el Sahel luchan en especial para hacer frente a los efectos de la sequía del año pasado, además de los conflictos en curso y la inseguridad en la región. Requieren asistencia urgente para mantener sus rebaños y hacer frente al aumento del hambre.

Las necesidades humanitarias continúan también siendo notables en el Sudán, impulsadas por una combinación de altos precios alimentarios, la próxima temporada de carestía, desplazamiento de población, deterioro de los medios de subsistencia, pobreza subyacente e impacto de riesgos naturales como la sequía.

La respuesta de emergencia de la FAO en los países afectados incluirá semillas de cultivos y hortalizas, aperos agrícolas y piensos, rehabilitación de infraestructuras hídricas y puntos de agua, campañas de vacunación del ganado y tratamientos zoosanitarios, gestión mejorada de suelos y aguas, transferencias de efectivo e iniciativas de dinero en efectivo por trabajo.

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