Los rebrotes de coronavirus detectados en toda España han provocado que el uso de la mascarilla de forma obligatoria se extienda por casi todo el país. Madrid y Canarias son las únicas comunidades en las que no se ha acordado su uso obligatorio.

Las mascarillas, fundamentales para detener la expansión del virus, se han convertido en un producto de primera necesidad y su uso diario puede derivar en un gasto mensual que no está al alcance de toda la población.

Es por ello que la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP) ha reclamado que las autoridades sanitarias públicas suministren las mascarillas de manera gratuita.

Tal y como han reclamado en un comunicado: «Debería ser suministrada desde las instituciones públicas mediante la prescripción o la distribución que sea necesaria, sin que suponga detrimento en la economía personal o familiar para la población más vulnerable económicamente».

Asimismo consideran que el gasto en este producto generará mas desigualdades en un momento en el que el 26% de la población de España está en riesgo de pobreza y/o exclusión social según el Indicador Europeo de Pobreza y Exclusión Social (AROPE).

«La mascarilla, de acuerdo con la evidencia científica, tiene una función preventiva y, como tal, debe considerarse como producto de primera necesidad, al igual que lo es un medicamento o una vacuna», concluyen.