Pese a la campaña institucional del Gobierno de la Xunta, la norma aprobada el miércoles en la Cámara gallega no ha dejado indiferente a nadie. Especialistas en conservación, ecologistas y los políticos más comprometidos con la defensa del medio ambiente rechazan de pleno el texto legislativo por considerarlo incompleto, poco ambicioso y no abordar con valentía los numerosos retos pendientes para el futuro.

Alberto Núñez Feijóo el día de la presentación pública de la Ley de Patrimonio Natural / Xunta de Galicia

«El Parlamento aprueba la Ley de Patrimonio Natural para avanzar en la protección y conservación de la Galicia verde y azul«. Así vende el Ejecutivo de Alberto Núñez Feijóo la Ley de Patrimonio Natural de Galicia sacada a flote con el rodillo parlamentario del PPdeG en la Cámara gallega, para «consolidar la importancia de la protección medioambiental, fomentar los mecanismos de participación y la implicación social en esta materia».

Pero la realidad es otra bien distinta, porque si una crítica destaca entre el aluvión de las que ha recibido la norma es el rechazo de enmiendas por sistema y el que los grupos ambientalistas y de custodia del territorio no hayan sido escuchados.

La Sociedad Galega de Historia Natural, al igual que otros muchos grupos que estudio y conservación del medio gallego, considera que la Ley de Patrimonio Natural aprobada por el Partido Popular no garantiza como pretende «la preservación de la flora, fauna, gea, paisaje y servicios ecosistémicos».

El investigador Serafín González, presidente de la entidad, lo tiene claro: «Quieren celebrar el Xacobeo verde, pero con el verde eucalipto, porque buena parte del Camino Francés transcurre hoy bajo las hojas del eucalipto» -denunciaba el pasado 16 de julio tras participar en una reunión en el Parlamento gallego con un grupo de diputados de la oposición-.

Fernando Bandín, de la Rede Galega de Custodia do Territorio denunció entonces, en términos semejantes, que desde el Gobierno gallego «nunca se pusieron en contacto para escuchar los argumentos y aportaciones a la nueva norma», razón por la que considera que la nueva ley «no fomenta» la participación ciudadana tal como quiere hacer ver el PP.

Desde la Cámara gallega, si alguien se ha significado a nivel político con su oposición a la norma ha sido el diputado Antón Sánchez. Desde su escaño, el viceportavoz del Grupo Parlamentario de En Marea y portavoz nacional de Anova ha dedicado más intervenciones públicas, comunicados y ruedas de prensa que nadie en las últimas semanas para denunciar lo que considera un nuevo «abuso político» por parte del PP.

El diputado ha destacado de manera reiterada «el fiasco» de la política ambiental de los populares y una interminable sucesión de incumplimientos que no mejora en absoluto la norma a la que viene a sustituir, la Ley 9/2001, de Conservación de la Naturaleza. Para el responsable parlamentario «es una mala ley, ociosa, innecesaria y partidista» que «no augura» ningún cambio en las políticas ambientales del PP gallego «de los últimos diez años» algo que define como «la mayor amenaza contra el patrimonio natural de Galicia».

Tanto la defensa del paisaje gallego como el territorio protegido por Europa han sido claves en su discurso: «Las Directrices da Paisaxe no están aprobadas para permitir que se implanten los parques eólicos que se están implantando en este país antes del 2020, porque si estuvieran aprobadas, muchos de esos parques o no se implantarían o se implantarían de otro modo» -afirmaba este miércoles en sede parlamentaria-, recordando además que «la Red Natura no se amplía por el motivo espúreo de defensa de los intereses económicos» porque desde el Gobierno Feijóo «hay demasiado tiempo que se trabaja para intereses que no son los intereses generales. Cobran ustedes sueldos públicos para procurar beneficio privado. En resumen, la protección ambiental es un obstáculo para ustedes y para aquellos para quien trabajan. No cumplen la Ley ni ponen empleño en hacer una buena Ley» -espetaba el parlamentario a la bancada popular-.

«La mayor batalla que libra este país en estos años además de la pobreza, de la exclusión social y de la explotación laboral es la batalla contra el saqueo y el expolio del territorio y contra la agresión y el saqueo del medio ambiente» -concluía el diputado en su último turno- «Se está librando sólo con las manos de la gente pues cuando un Gobierno elude sus responsabilidades y traiciona a sus representados es la propia ciudadanía la que tiene que librar esta batalla porque desgraciadamente estamos solos, sin un Gobierno que nos defienda en este aspecto».