Javier F. Ferrero
Director de Contrainformación


Han pasado ocho años tras el estallido de la revuelta popular contra El Asad y la situación humanitaria sigue siendo muy grave. Más de la mitad de la población que había en Siria antes de la guerra o han huido o han perdido la vida.

Durante estos años se han utilizado armas químicas, se han ejecutado personas en público, se han hecho deportacionesarrestos arbitrarios y torturas, hechos que los funcionarios de las Naciones Unidas han calificado como crímenes de guerra. La Red Siria para los Derechos Humanos ha podido documentar la desaparición forzada de más de 75.000 hombres, mujeres y niños desde 2011, apuntando directamente al régimen sirio como responsable. Los grupos armados opositores y las milicias extremistas islámicas también han capturado y hecho desaparecer a disidentes, más de 2.000, calcula Amnistía Internacional. Se estima, sin embargo, que la cifra real total de desaparecidos puede sobrepasar los 100.000.

Este conflicto ha dejado a más de 5,7 millones de personas desplazadas a la fuerza. De acuerdo con el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, solo Turquía alberga aproximadamente 3.644.000 de esos desplazados, mientras en el Líbano viven unos 946.000 sirios, en Jordania 670.000, en Irak 253.000 y en Egipto 133.000. Al interior del país también hay 6.600.000 millones de civiles desplazados. Además, casi 3 millones de civiles viven en zonas asediadas o de difícil acceso.

Las necesidades humanitarias en Siria siguen aumentado. Millones de niños viven en zonas de guerra dentro de Siria, algunas de estas zonas se encuentran sitiadas y muchas agencias humanitarias solo acceden de manera esporádica.

 

«Los civiles inocentes, la mayoría de ellos mujeres y niños, han pagado el precio más alto»

«Los sirios continúan sufriendo uno de los peores enfrentamientos de nuestro tiempo. Cientos de miles han sido asesinados, muchos más mutilados física y psicológicamente, millones siguen desplazados, decenas de miles están detenidos y desaparecidos, cientos de miles han muerto y muchos en el noreste y noroeste siguen bajo el temor constante de que se produzca otra catástrofe humanitaria”, asegura António Guterres, Secretario General de la ONU.

Para aliviar ese dolor y procurar una solución duradera, el titular de la ONU ha hecho cuatro llamados.

Primero, ha instado a todas las partes a mantener sus compromisos y defender el acuerdo de alto el fuego en la ciudad de Idlib.

«Estoy extremadamente preocupado por el aumento de las operaciones militares en las últimas semanas. Las operaciones de lucha contra el terrorismo no pueden anular las responsabilidades de proteger a los civiles. Un alto el fuego en Idlib es un paso necesario para allanar el camino para un alto el fuego a nivel nacional,” afirma el responsable de la Organización.

En segundo lugar, cuando se contempla, planifica o ejecuta cualquier forma de operación militar por parte de cualquier actor, el derecho internacional humanitario debe respetarse plenamente y protegerse los derechos humanos.

Guterres destaca que “los civiles inocentes, la mayoría de ellos mujeres y niños, han pagado el precio más alto en este conflicto debido a la flagrante falta de respeto por el Derecho Internacional Humanitario y los Derechos Humanos”.

En tercer lugar, es imprescindible que se garantice el acceso humanitario sostenido, que sigue siendo crítico para 11,7 millones de personas que necesitan protección y asistencia.

El Secretario General dijo sentirse alentado por la solidaridad internacional mostrada durante la conferencia celebrada esta semana en Bruselas en la que la comunidad internacional se comprometió a entregar un récord de siete mil millones de dólares en 2019 para ayudar a los sirios tanto dentro como fuera del país.

El último llamado se refiere a un mayor apoyo internacional urgente para que las partes en el conflicto avancen seriamente hacia la búsqueda de una solución política que satisfaga las aspiraciones legítimas de todos los sirios.

“Es una obligación moral y un imperativo político que la comunidad internacional apoye a los sirios para que se unan en torno a una visión de su futuro común que proteja a los civiles, alivie el sufrimiento, evite una mayor inestabilidad, aborde las causas fundamentales del conflicto y forje, por fin, una solución negociada creíble», concluyó.