Un tribunal francés condenó ayer, jueves, a diez meses de cárcel a la princesa Hassa bint Salman, de 42 años de edad, por ordenar que dieran una brutal paliza en otoño de 2016 a un obrero egipcio que trabajaba en el lujoso piso que la hija del rey saudí, Salman bin Abdulaziz, tiene en un barrio de millonarios de París, informó la prensa gala.

La princesa saudí Hassa bint Salman

“Un guardaespaldas me maniató, se hinchó a darme puñetazos y patadas y luego me obligó a besar los pies de la princesa”, declaró Ashrad Eid al referirse a la paliza que le dejó malherido, motivo por el cual denunció la agresión a la policía local.

La princesa, que también ha sido condenada a pagar diez mil euros al trabajador egipcio, de momento “se encuentra huida” por lo que es poco probable que termine en prisión.

Según fuentes cercanas a Hassa Bint Salman ésta sólo pidió a su guardaespaldas “que diera una lección” a Ashrad Eid tras enterarse de que había fotografiado con el móvil varias dependencias de su residencia parisina de la Avenida Foch.

Sin embargo, el informe policial señala que se dirigió a su guardaespaldas hecha una furia y gritando “hay que matar a ese perro. No merece vivir”.

La hija única del monarca saudí es hermana del príncipe heredero, Mohamed bin Salmán, quien ordenó en octubre de 2018 el asesinato y descuartizamiento del periodista disidente, Jamal Kashoggi, crimen que se cometió en el consulado de Arabia Saudí en Estambul, adonde había ido el reportero a pedir unos papeles para casarse con su novia.

Mohamed bin Salman, siniestro personaje mimado por los que anteponen hacer grandes negocios con el reino del petróleo, es uno de los mayores responsables de los bombardeos contra la población civil de Yemen, ya que apoya a una de las partes enfrentadas en la guerra fraticida que se inició en marzo de 2015.

El príncipe heredero se considera asimismo “un libertador”, ya que gracias a él “las mujeres saudíes ya pueden conducir” y “si se portan bien” podrían viajar al extranjero sin necesidad de que las de permiso el varón de la familia para obtener el visado.

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Retrato de Javier Cortines realizado por el pintor Eduardo Anievas. Este escriba es el autor de la trilogía "El Robot que amaba a Platón", obra que no gusta nada a las editoriales consagradas al dios tragaperras por su espíritu transgresor y que se puede leer gratis en su blog:nilo-homerico.es/reciente-publicacion., en cuya portada se puede escuchar, además, la canción de Luis Eduardo Aute "Hafa Café".

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