Laboro, web de asesoramiento laboral, ha relatado la situación de una camarera con jornada habitual de 72h semanales (12h al día, 6 días a la semana), que cobraba solo 40h y, además, por debajo de convenio.

Laboro informó a la mujer que en su convenio provincial de hostelería hay diferentes salarios según la categoría y tipo de establecimiento. Ella estaba cobrando como si trabajara en un restaurante «independiente», pero  trabajaba en el restaurante de un hotel y por ello le debían dinero de diferencias salariales. Estas diferencias las podían reclamar de los últimos 12 meses junto con el 10% de intereses y, opcionalmente, solicitar también la extinción voluntaria indemnizada de contrato por impagos graves.

Pero el gran problema al que se enfrentaban es que para reclamar el pago de las horas extras de los últimos 12 meses y sus correspondientes intereses, tendrían que tener alguna prueba de que su jornada habitual era de 72h semanales.

La camarera asesorada mandó un burofax a la empresa con el que comunicó que no haría más horas extras ilegales y libraría los 2d semanales indicados en el convenio. Al enviar el burofax logró una situación: Si la empresa la despedía, se exponía a demanda y sentencia de despido nulo por violación de derechos fundamentales: readmisión obligatoria, pago y cotización de salarios de tramitación e indemnización adicional por daños y perjuicios, según indica Laboro. Además de que el despido incluso podría haberse interpretado como un indicio de que era verdad que estaba trabajando 72h semanales. Así que la empresa no hizo nada: la trabajadora dejó de hacer las horas extras ilegales y libró los 2 días, porque no le quedaba otra.

Sin embargo, tras el burofax, la camarera empezó a ir a trabajar cada día con una grabadora en el bolsillo, porque intuyó que después del burofax su jefe iría a buscarla y en la conversación podría reconocer las ilegalidades y, sobre todo, reconocer la jornada habitual de 72h semanales. Eso fue exactamente lo que sucedió.

Con la grabación a buen recaudo, la camarera inició el proceso de demanda judicial: pidió las horas extras, las diferencias con el salario de camarera de hotel y la extinción voluntaria indemnizada. Ganó la demanda en lo que respecta a las horas extras gracias a las grabaciones. Le pagaron nada menos que casi 1.300 horas extra realizadas en menos de un año. No le dieron la extinción voluntaria porque a fecha de demanda ya no había motivo para ella, al haber dejado de hacer las horas extras ilegales y no le dieron las diferencias salariales por falta de pruebas.

Tras ganar la demanda, la camarera rumana presentó personalmente una nueva denuncia ante Inspección para que la empresa pagara la cotización de esas horas extras y la sanción correspondiente, porque ya tenían la sentencia firme que lo establecía como hecho probado.

Tras esto, la empresa le hizo una oferta de despido y la camarera la aceptó. Una victoria para la clase obrera y un ejemplo de explotación laboral aunque, esta vez, con final feliz.

Vídeo Recomendado:

Deja un comentario