En un ambiente enrarecido por la presencia de militares en las calles y los registros de las autoridades, el presidente colombiano, Iván Duque, se enfrenta este jueves a un paro nacional. Sindicatos, estudiantes, indígenas y opositores de todo tipo han convocado una gran marcha contra las políticas del mandatario, que apenas se acerca a cumplir un año y medio en el poder.

Tras Ecuador, Chile y Bolivia, que siguen siendo escenario de manifestaciones multitudinarias y una fuerte represión estatal, Colombia se suma de esta forma a las manifestaciones en busca de la defensa de los derechos sociales.

Las razones de la huelga

La convocatoria de esta huelga general es resultado del descontento social que se ha ido acumulando en los últimos meses y que se agudizó cuando a principios de octubre la Central Unitaria de Trabajo (CUT) advirtió que la reforma laboral y de pensiones que planea implementar el gobierno «busca empeorar las condiciones de los trabajadores y pretende aumentar las ganancias de los empresarios».

Además que esas reformas que se estarían discutiendo contemplan también un recorte del salario mínimo para jóvenes, un aumento en la edad de jubilación y en la cotización de los trabajadores.

El incesante asesinato de líderes sociales en todo el país, un desempleo en aumento que ronda ya el 11%, la corrupción, la crisis en la educación pública y las políticas de seguridad impulsadas por el Gobierno para combatir el narcotráfico son también algunas de las razones de la huelga.

Otro de los principales reclamos es también la implementación del Acuerdo de Paz, que fue firmado en 2016 entre el gobierno del entonces presidente Juan Manuel Santos y la guerrilla de las FARC.

El ejercito, desplegado

Aunque todos insisten en que la movilización sea pacífica, en el centro de Bogotá se ha observado a lo largo de la semana la presencia de soldados, desplegados por solicitud de la alcaldía, según el recién nombrado ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo. “No estamos en Suiza, estamos claramente en un entorno en donde hay una inmensa mayoría de ciudadanos que quiere marchar en paz, pero hay elementos extremistas que han cometido violaciones a la ley y actos terroristas”, declaró este miércoles el alcalde, Enrique Peñalosa

El Gobierno ha ordenado extremar las medias de seguridad hasta el punto de cerrar temporalmente las fronteras para «evitar el ingreso de extranjeros que puedan alterar el orden público».

La Policía Nacional ha realizado numerosos allanamientos en casas de estudiantes y activistas vinculados a la marcha, hecho que los organizadores del paro consideran una provocación.

De momento, la convocatoria de este jueves sin duda supondrá un punto de inflexión en el liderazgo de Duque.

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