El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha mantenido una reunión este lunes con la Conferencia Episcopal en la que, según ha anunciado el propio Ejecutivo, han acordado que la Iglesia deberá devolver un millar de bienes.

Sin embargo, la lista de bienes inmatriculados de la institución se sitúa cerca de los 40.000, destacan desde Voz Populi.

En el encuentro se ha tratado la revisión de los listados de los bienes inmatriculados por la Iglesia, la protección social, los abusos a menores y la implantación de la ley de educación.

En concreto, en relación a los bienes, el Gobierno señala que se ha hecho «un estudio exhaustivo». «El análisis realizado por la Iglesia (…) ha revelado un conjunto de bienes que la institución considera que pertenecen a un tercero o no le consta su titularidad sobre el mismo».

Según el documento, se trata de «un millar aproximado de bienes», en total 965. «La previsión es que el Gobierno ponga en conocimiento de las entidades locales y de los registros esta información y se puedan iniciar los procesos de regularización».

«Pese a que el Gobierno ha acordado que esta cantidad de bienes no corresponden a la institución, lo cierto es que se trata de una cantidad ínfima si se tiene en cuenta la cifra total de bienes inmatriculados», reafirma el medio..

2 Comentarios

  1. Quién determina que no son suyos los bienes inmuebles de la Iglesia, ? el propio Gobierno o ella misma? El gobierno debe de investigar meticulosamente los 35000 bienes inmuebles que la iglesia se a apropiado sin ser suyos y no dejarlos en manos de los propios ladrones.

  2. Y lo que te rondare Morena…

    La Real Academia de la Lengua define el término desamortización como “Proceso por el cual se liberalizan los bienes que estaban en las llamadas manos muertas, por lo que no podían ser enajenados, bien por estar vinculados a un linaje (mayorazgo) o a instituciones (Iglesia, ayuntamientos, Estado, hospitales, etc.).

    La desamortización fue un largo proceso histórico, económico y social iniciado a finales del siglo XVIII con la denominada “desamortización de Godoy” en el año 1798, aunque ya hubo un antecedente en el reinado de Carlos III.

    Consistió en poner en el mercado, previa expropiación forzosa y mediante una subasta pública, las tierras y bienes que hasta entonces no se podían vender, hipotecar o ceder y se encontraban en poder de las llamadas “manos muertas”, es decir, la iglesia católica y las órdenes religiosas que los habían acumulado como habituales beneficiarias de donaciones, testamentos y abintestatos (1) y los llamados baldíos (2) y las tierras comunales de los municipios, que servían de complemento para la precaria economía de los campesinos.

    Un tanto por ciento mínimo de lo amasado junto a otras oligarquías y élites económicas durante siglos en nuestro país.

    Mafianistán del atado y bien atado.

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