La Comunitat Valenciana inicia esta medianoche la campaña para las elecciones autonómicas del 28 de abril, que coinciden por primera vez con unas elecciones generales, y en las que las encuestas publicadas apuntan a una ventaja de la suma de los partidos de izquierda frente al bloque conservador.

Las décimas elecciones autonómicas de la Comunitat Valenciana parece que se dirimirán en términos de bloques, de forma que sus resultados determinarán si gobierna la Generalitat un nuevo pacto del Botànic entre el PSPV, Compromís y Podem, o se replica un Gobierno a la andaluza con un acuerdo entre el PP, Ciudadanos y Vox.

La campaña que ahora comienza viene condicionada por peculiaridades como que por primera vez se desarrollará en Semana Santa y Pascua, y por primera vez coinciden el mismo día los comicios autonómicos con los generales, y no con los municipales, que se celebrarán el 26 de mayo.

Los partidos intentarán estos quince días convencer a los indecisos (el 38’7 %, según el CIS) y movilizar a su electorado para que acuda a las urnas el 28 de abril, en pleno puente festivo en muchos municipios de la Comunitat Valenciana.

El comienzo de la campaña ha coincidido con la publicación de la encuesta del CIS, según la cual el PSPV-PSOE sería el partido más votado y podría volver a presidir la Generalitat con un nuevo pacto con Compromís y Unides Podem-EU, pues la suma de PP, Ciudadanos y Vox no llegaría a los 51 diputados que suponen la mayoría absoluta.

El president de la Generalitat y líder del PSPV, Ximo Puig, ha apelado a la prudencia aunque ha admitido que le «alegraría mucho que los resultados del 28 de abril se asemejaran a los del CIS, según los cuales volverían a ser los más votados tras 28 años de victorias del PP, y podrían liderar un nuevo Pacto del Botànic para continuar las políticas de cambio iniciadas en 2015.

El PSPV-PSOE, que abrirá la campaña con un acto protagonizado por Puig y por el ministro José Luis Ábalos, podría verse beneficiado de la unión de los comicios autonómicos con los generales, y espera que los buenos resultados que les otorgan los sondeos no desmovilicen al electorado progresista.

Compromís, que en 2015 creció de manera exponencial en diputados y a quien las encuestas suele otorgar peores resultados que los que finalmente logra, luchará, con la candidatura de Mónica Oltra, para ser una fuerza determinante en un nuevo Botànic, del que ha sido una parte importante como tercera fuerza en la Comunitat.

Oltra, que abrirá la campaña junto al alcalde de Valencia, Joan Ribó, y el diputado nacional Joan Baldoví, ha asegurado que los datos del CIS evidencian que el cambio político en la Comunitat «ha venido para quedarse» y quienes apostaron por él han visto cumplidas sus expectativas.

El partido de la izquierda con peores expectativas electorales es Podem, que concurre ahora en coalición con Esquerra Unida, aunque su candidato a la presidencia de la Generalitat, Rubén Martínez Dalmau, reivindicará la campaña la necesidad de reeditar un Botànic con políticas más «valientes» y en el que formen parte del Gobierno.

En el bloque conservador, el PP de Isabel Bonig tendrá que afrontar que el voto de la derecha está más disputado pues, además de repartirlo con Ciudadanos, parece que Vox entrará en Les Corts con varios diputados, con el consiguiente riesgo apuntado en los sondeos de perder la condición de partido más votado por primera vez en décadas.

Los populares tienen la vista puesta en poder formar un Gobierno valenciano a la andaluza con Ciudadanos e incluso con Vox sentado en el Consell si pactan medidas concretas, y confían en un vuelco electoral como el que ocurrió en los comicios andaluces.

Ciudadanos presenta a Toni Cantó como candidato a la presidencia de la Generalitat, quien ha señalado que, ni siquiera el CIS «politizado» puede «ocultar que Cs sigue creciendo» y que están «a punto de desbancar y de relevar al tripartito valenciano» de izquierdas.