sábado, julio 4, 2020
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La juez archiva el caso de Iliass Tahiri, el joven fallecido en un centro de menores de Almería

Es Racismo denuncia que "no murió accidentalmente, fue asesinado".

El pasado 1 de julio, Iliass Tahiri, un joven que acababa de cumplir 18 años, acabó muerto boca abajo en una cama, atado de pies y manos por cinco personas en una pequeña habitación de la zona de especial seguridad del centro de internamiento de menores Tierras de Oria (Almería).

“Con carácter general, la posición del menor en la cama será de decúbito supino (boca arriba), salvo que por prescripción médica u otras circunstancias justifiquen o aconsejen la posición de decúbito prono (boca abajo)”, reza el texto del protocolo de contención mecánica del centro.

La posición de Tahiri es clave para determinar cuánto pudo influir en la muerte del chico, de 94 kilos de peso y 1,74 de estatura y determinar si se trata de “una muerte violenta accidental”, como se concluye en el auto de archivo de la causa, o por el contrario de un posible “homicidio”, como defiende el abogado de la familia, Carlos Rolin.

La juez, sin embargo y como explica El País, no entra a valorar el protocolo aplicado, sino que se limita a analizar si se actuó de acuerdo con el mismo o no. Pero el abogado de la familia de Tahiri cuestiona, al igual que el forense, el citado protocolo, creado por la misma empresa Ginso que gestiona el centro.

No es la primera vez que Ginso afronta una situación similar y en 2011 murió otro joven en un centro de menores gestionado por ellos de la Comunidad de Madrid en parecidas circunstancias.

En un primer informe, el forense reflejaba “signos asfíxiaicos generales muy evidentes con livideces extensas de color azul oscuro”. “Gran edema agudo de pulmón, congestión y numerosas esquimosis de Tardieu [manchas asociadas a la sofocación, la asfixia y la anoxia]”, indicaba.

El recurso de la familia de Tahiri expone que “entiende esta parte que para medir el estándar de actuación, la diligencia debida, de los actuantes en este caso, no nos podemos quedar en el contenido de un protocolo de carácter privado que realiza la empresa que gestiona el centro de menores (Ginso), y mucho menos hacerlo en contra de lo manifestado por el informe del médico forense y por la totalidad de los protocolos y normas de actuación oficiales existentes!”.

Sobre ello se pronunció la plataforma Es Racismo, que denuncia que «no murió accidentalmente, fue asesinado. Hoy la juez ha archivado su caso, otro de los muchos asesinatos racistas que tienen lugar en el Estado español y que quedan impunes debido al racismo institucional». «Tenía 18 años y fue asfixiado por 6 guardias de seguridad», lamentan.