La jueza homófoba envió correos a los parlamentarios hasta horas antes de la votación para desacreditar a su principal rival

“Soy imparcial y neutral. El candidato recomendado por la comisión trabaja para el Gobierno”

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María Elósegui, catedrática de Filosofía del Derecho, es la elegida para representar a España en el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. Ha denigrado durante dos décadas a gays, lesbianas y trans en textos presuntamente científicos. “El intento de presentar a una pareja homosexual como el equivalente a un matrimonio feliz es sencillamente imposible”, llegó a defender en un artículo.

Elósegui lleva dos décadas defendiendo en textos supuestamente científicos que la homosexualidad es una patología, que el preservativo no es eficaz para combatir enfermedades de transmisión sexual, además de que puede fomentar las violaciones, y que los menores en el tercer mundo no deben recibir educación sexual sin el conocimiento de sus padres.

Pero, según ha podido saber ElDiario.es, la elección de María Elósegui como jueza española en el Tribunal de Estrasburgo es fruto de una intensa campaña sin precedentes basada en el envío masivo de mensajes por parte de la candidata a los parlamentarios que tenían que tomar la decisión de su elección hasta horas antes de la votación. En estos mensajes intentaba desacreditar a su principal oponente.

Soy imparcial y neutral. El candidato recomendado por la comisión trabaja para el Gobierno”, se indica en uno de los correos a los que ha tenido acceso eldiario.es. Elósegui se refiere a José Martín y Pérez de Nanclares, director general de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Asuntos Exteriores y su principal rival. Martín y Pérez de Nanclares había sido propuesto por la Asamblea como el más adecuado en un informe no vinculante.

Elósegui comenzó a enviar correos hace más de dos meses, pero endureció su discurso después de que siete de los 10 miembros de la comisión experta votaran a Martín y Pérez de Nanclares.

La candidata apela en los correos a su condición de mujer, en un extraño uso de la igualdad que ella no comparte con la comunidad LGTBI, y la enfrenta a que su principal oponente no lo sea, añadiendo además que que desempeñe su labor en un Ministerio perjudica su imparcialidad. “¿Nunca es momento para una mujer solo porque cuenta con sus propios apoyos y no trabaja en un Ministerio?”, se pregunta Elósegui.

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