A finales de noviembre ha sido presentado el Informe sobre el Mercado Español de Juego en 2018, que ha sido llevado a cabo por la Dirección General de Ordenación del Juego – DGOJ – entidad dependiente del Ministerio de Hacienda que se encarga de la regulación y supervisión de la industria del juego en el país, tanto online como offline.

En el informe se constata la proliferación de las casas de apuestas en los barrios de España. En tan solo dos años, el número de salones de juego ha pasado de 2.444 a 3.463. Mil más en poco más de dos años. Una auténtica barbaridad.

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Destaca entre estos datos presentados las 10.413 máquinas auxiliares de apuestas existentes en nuestro país en salones de juego, cuando en el año anterior esa cifra no llegaba a las 5.800. Por lo tanto, de 2017 a 2018 se duplicó el número de estas máquinas.

En establecimientos hosteleros también creció el número de máquinas de apuestas, pasando de 8.800 a 9.575.

El juego offline alcanzó los 6.200 millones de euros de Margen Neto, cifra que resulta de restar las cantidades jugadas a los premios. Dos tercios correspondieron al sector público, Loterías y Apuestas del Estado y a la ONCE; mientras los restantes 2.075 millones a empresas privadas de juego. Dentro de éstas, las que ofrecen juegos de casino han contribuido a casi el 50% del total, 1.025 millones de euros, mientras que las apuestas se llevaron tan sólo el 22% – 456 millones.

Para frenar esta lacra es necesario alertar a la ciudadanía sobre la proliferación del negocio de las casas de apuestas, particularmente cerca de centros escolares, culturales o juveniles, e impulsar, desde el ámbito político más cercano a la gente, los ayuntamientos, una serie de iniciativas que concretan medidas prácticas para contrarrestar el peligroso aumento de las ludopatías.