Javier F. Ferrero


Arabia Saudí ha liberado este jueves a tres de la decena de mujeres activistas que permanecían arrestadas desde mayo en una campaña de represión. Fuentes cercanas al caso han avanzado que el resto abandonará la prisión el próximo domingo.

Las primeras liberadas son Iman al Nafjan, profesora universitaria y bloguera que participó en la campaña de 2014 para que las mujeres pudieran conducir; la también académica Aziza al Yusef y Ruqaya al Mohareb. Su salida de la cárcel está condicionada a su asistencia al proceso judicial que arrancó a mediados de este mes.

Lynn Maalouf, directora de investigación de Amnistía Internacional sobre Oriente Medio, ha declarado que “la excarcelación de Iman al Nafjan, Aziza al Yousef y Ruqayyah al Mhareb, que finalmente han podido regresar a sus hogares con sus seres queridos tras 10 meses atormentadas por la detención arbitraria y la tortura, es una noticia bienvenida”.

Pero Maalouf también explica que “es algo que debería haberse hecho hace mucho tiempo, ya que estas mujeres no deberían haber sido encarceladas, para empezar, y desde luego su liberación no debería ser ‘temporal’. Han sido encerradas, separadas de sus seres queridos, sometidas a tortura y amenazadas simplemente por reclamar pacíficamente los derechos de las mujeres y expresar sus opiniones.

Desde su arresto en mayo, un mes antes de que las saudíes pudieran ponerse al volante, las detenidas se han enfrentado a una campaña de difamación en los medios de comunicación que han publicado sus fotografías acusándolas de traición. La fiscalía deslizó las acusaciones contra ellas, que incluyen «haber mantenido contactos sospechosos con países rivales» y «socavar la seguridad y la estabilidad nacionales». Acusaciones que podrían conllevar condenas de hasta veinte años de prisión.

En la última sesión del juicio, que tuvo lugar este miércoles, algunas de las detenidas relataron las torturas y vejaciones a las que han sido sometidas durante su arresto. «Ni siquiera las mujeres con nietos se libraron del acoso sexual. Lo contaron con confianza, entre lágrimas. Muchas de ellas estaba demasiado pálidas y era difícil identificarlas. Una de las detenidas dijo que en una prisión secreta los interrogadores llegaban bebidos a media noche y las aterrorizaban»,divulgó este miércoles Alia al Hathloul, hermana de Loujain, una de las activistas que no han abandonado aún la prisión.

Durante la última vista, Loujain -según su familia- tuvo que testificar acompañada por uno de los agentes que la torturó. «Entre los hombres de la seguridad de estado que la acompañaron ayer y el día anterior, está uno de sus torturadores. ¿Cómo Loujan puede sentirse segura en la prisión de Al Haer o fuera cuando ve que la seguridad del Estado es una amenaza a su vida?, se interrogó su hermana.

Amnistía Internacional pide a las autoridades saudíes que retiren todos los cargos contra ellas y contra las demás defensoras de los derechos humanos, quienes deben ser todas puestas en libertad de forma inmediata e incondicional. Las autoridades deben asimismo garantizar que se investigan de forma independiente e imparcial las denuncias de tortura formuladas por las activistas, y deben otorgarles su derecho a recibir reparación por la detención arbitraria y otras violaciones de derechos humanos”, sentencia Lynn Maalouf.

Es aún una incógnita si la monarquía les concederá un indulto o tolerará los veredictos que dicten los tribunales penales, el destino final del caso, a pesar de haber sido trasladado inicialmente a cortes especializadas en delitos terroristas. El juicio se reanudará el próximo 3 de abril.