Cynthia Duque Ordoñez

Hoy vamos a gritar bien alto, para que todos nos oigáis, para que la Justicia patriarcal nos oiga, que nosotras si te creemos hermana, que nosotras si te apoyamos, que nosotras si condenamos rotundamente que una banda de hombres te violara salvajemente en un portal. Como condenamos la  violación de la joven de Pozoblanco por estos mismos hombres. Dos de ellos miembros de las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado.

Vamos a leer los nombres de esos hombres que integran la denominada por ellos mismos La Manada, una organización criminal creada por hombres misóginos que como diversión reiteradamente drogan y agreden sexualmente a mujeres muy jóvenes.

Sus nombres son: José Ángel Prenda, Alfonso Jesús Cabezuelo, Jesús Escudero, Ángel Boza y Antonio Manuel Guerrero.

 

¿Podemos hacer una vida normal? Nos preguntamos todas y cada una de las que estamos aquí hoy reunidas.

Los hechos fueron los siguientes: llevaron a una joven a un portal. La rodearon impidiéndole la salida, en corro la agredieron sexualmente. Uno a uno esperaron su turno sujetándola para poder más tarde penetrarla anal, vaginal y bucalmente. Gravaron en video la agresión para difundirla entre sus amigos y quién sabe si también como botín de guerra. Se fueron dejándola sola, tirada, no antes de robarle su teléfono móvil para imposibilitar que pidiera ayuda.

Toda la sociedad se indignó al enterarse de lo ocurrido, porque no es la primera ni será la última agredida sexualmente. Porque nos sentimos indefensas, impotentes y desprotegidas. Porque cada día aumentan en número y brutalidad las violaciones a mujeres y niñas. Porque cada ocho horas una mujer o niña denuncia una violación en España.

Durante este tiempo y hasta el día de hoy, que hemos conocido la sentencia, por llamarla de alguna manera, hemos pedido justicia y sobre todo protección. Porque si hoy se exculpa a unos hombres de 30 años que pactan la compra de burundanga y sogas ¨porque luego todos quieren violar¨ como decían en sus conversaciones de WhatsApp mañana cualquiera de nosotras puede ser la siguiente porque ni nuestro cuerpo ni nuestra vida valen nada para la sociedad patriarcal.

Era una petición justa y quizás por ello alejada de la justicia patriarcal de un tribunal enjuiciador de delitos de violencia de género, sí de género porque nos violan por ser mujeres, que está compuesto por dos hombres y una sola mujer.

Rechazamos como algunos medios de comunicación llaman a sus tertulias al abogado defensor de La Manada para que sembrara dudas y ensuciara el honor de la joven brutalmente violada en los San Fermines.

Estos medios de comunicación han tratado de desviar el foco de atención de los acusados a la víctima con el fin de restar credibilidad a su relato,  al tiempo que con su desprecio la humillaban con expresiones como  “ a ver si hizo lo posible para no ser violada” en vez de preguntarnos por qué unos chicos encuentran diversión en maltratar, humillar y vejar sexualmente a una joven indefensa, frente al relato de los hechos en los cuales cinco hombres corpulentos reducen y violaron; o titulares como “vida normal” bajo los cuales se cuestionaba su agresión en base a que ni se había cortado las venas ni se había tirado por un puente.

Son estereotipos sobre las secuelas de la violación que fomenta el patriarcado sumergiendo a la víctima en un bucle de culpabilidad del cual está totalmente exenta, que la mente morbosa de algunas personas alimentan y disfrutan. La supervivencia tras una brutal agresión es difícil, pero posible gracias a un buen equipo de profesionales, entre ellos psicólogos que han ayudado a esta joven a seguir viviendo. Mejor sería dar gracias a esos profesionales que le han salvado la vida que buscar macabras explicaciones que pasen por seguir humillando a la víctima.

Arrojar dudas sobre el testimonio de la joven, no solo la humilla y revive su dolor, sino que invita a muchas otras jóvenes a no denunciar para no sufrir el mismo rechazo social.

Sobre ningún otro delito se arrojan tantas dudas gratuitas como sobre la agresión sexual, parecería ilógico preguntar a la víctima de un robo con fuerza si tiró bien del bolso cuando el ladrón le robó, ¿verdad?

Cómo transcurrió el juicio

En primer lugar, la fase de presentación de las pruebas ha estado salpicada por el escándalo al aceptarse en un primer momento para después renunciar a ella, el informe de un detective sobre la vida de la joven los días posteriores a la agresión sexual. En palabras de la Fiscal del caso Elena Sarasate “la victima intenta tener una vida lo más normal, ¡faltaría más!”.

La Fiscalía solicitaba 22 años 10 meses de cárcel  para cada uno de los cinco acusados y una indemnización por daños morales de 100.000 euros. La victima solicitaba una pena de 25 años de prisión y la acusación popular 26 años. Unas penas altas y contundentes, acorde a la magnitud de los hechos: una violación múltiple aberrante.

Se les imputaba una agresión sexual consumada, delito contra la intimidad  y un delito de robo con fuerza.

No era la primera vez que agredían sexualmente en grupo, y gracias a que están en prisión no lo han hecho de nuevo.

Tenemos constancia por los mensajes intercambiados  en un grupo de  WhatsApp privado los días anteriores (integrado por 22 hombres) que se denominaban “la Manada” que venían planeando desde hacia tiempo el viaje a Pamplona y el “fin de fiestas” a través de una violación. En dichos mensajes que todos recordamos se aludía a comprar drogas con las que doblegar la voluntad de las jóvenes y cuerdas ya que después todos querían violar. Pero el abogado defensor solicitó que no se admitieran como prueba. No se admitió.

Después de la agresión los acusados siguieron de fiesta hasta ser detenidos.

A la luz de la lectura de esos mensajes hoy sabemos que violar era la manera de entrar a pertenecer a la banda. Al igual que sabemos que en Pozoblanco ya se cobraron una víctima a la cual drogada por ellos vejaron, tocaron y agredieron sexualmente. También hay pruebas gráficas.

Al final la tiraron fuera del coche como si fuera una colilla. En este caso la joven cordobesa no denunció en un primer momento, según sus propias palabras “por vergüenza”. ¿Cuándo maduraremos como sociedad y dejaremos de señalar con el dedo a la víctima, para señalar al agresor?

Sospechaba que algo había pasado, aunque no se acordaba de nada. Guardó su vestido rajado por ellos que la noche de os hechos llevaba y ha presentado denuncia finalmente. Su juicio se espera para finales de año. Estaremos atentas.

La sentencia

Una espada de Damocles. Absueltos de violación, condenados a 9 años de cárcel por abusos sexuales en grupo, un delito penado con hasta 10 años de cárcel.

El tribunal estaba compuesto por 3 jueces, dos de ellos hombres. La juez ha sido la única junto con la Fiscal en pedir una condena por violación en grupo. Sin embargo, los jueces varones careciendo de empatía pidieron una condena por abusos sexuales y absolución de todos los cargos, respectivamente.

Los jueces varones no aprecian violencia ni intimidación ¿por eso la sujetaban, no? ¿Por eso la acorralaron y encercaron para que no pudiera escapar, verdad? ¿Por eso le quitaron su móvil? ¿Qué será violencia para estos jueces? ¿La mutilación o la estrangulación quizás?

Estos magistrados no han considerado violencia que mientras uno sujeta a la victima de las muñecas y la hace arrodillarse, los otros la penetren de manera simultánea anal, bucal y vaginalmente. Tampoco considera que le eyaculen dentro, arriesgando su salud sexual. Tampoco considera humillante que durante toda la agresión sexual la graven con sus teléfonos móviles. A todo esto, lo llaman abuso, consideran que no es violento, que solo es prevalecerse ¿de qué exactamente? ¿de su fuerza? ¿de su superioridad numérica? ¿de el estado embriagado o drogado de la víctima?

Lo que está claro es que lo que ellos llaman prevalimiento o utilizar tu condición física y entono para someter la voluntad de una mujer como han entendido los jueces hombres no es más que utilizar un eufemismo para no decir intimidación ni violencia. Innegablemente hubo intimidación y “la joven no tuvo otra posibilidad que resignarse a una superioridad física y ambiental” dijo la Fiscal del caso.

La sentencia exculpatoria a la Manada supone una nueva violación a la víctima, una agresión de parte del Poder Judicial que interpreta alegremente el Código Penal, al tiempo que nos condena a todas a la indefensión, porque con sentencias laxas alejadas de los hechos lo único que conseguimos es dar fuerza a los violadores sabedores que sus delitos quedaran impunes, pues al cabo del cumplimiento de un tercio de la condena – 3 años en este caso- podrán salir de prisión. En este país violar a una mujer sale barato.

Un país no constituye un Estado de Derecho si se criminaliza a la víctima en vez de al agresor.

Ayer y hoy comparten una premisa: la desigualdad entre hombres y mujeres, mientras no sean educados en el respeto y la empatía nunca acabaremos con el patriarcado.

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