Una menor de la localidad coruñesa de Rois cometió suicidio tras ser víctima acoso escolar reiterado derivado de su orientación sexual, como persona bisexual. La joven, N. A. B., se quitó la vida porque «no pudo soportar tanto odio».

La joven había sufrido acoso en el entorno escolar en dos centros educativos diferentes y a través de las redes social y cayó en una depresión, hasta que finalmente, el pasado 1 de octubre, se suicidó. Según ha trascendido este lunes, ya había intentado quitarse la vida en anteriores ocasiones sin conseguirlo.

El movimiento LGTBI gallego sí ha querido sacar a la luz su caso y, en un comunicado conjunto, denuncian que «todas y cada una de las personas que la odiaban por ser bisexual, y que se lo demostraron, son sus asesinas» y la falta de apoyo que ha tenido la joven, así como la forma en la que la han señalado y la influencia que pudo tener el lugar en el que vivía, «una localidad pequeña» en la reacción social hacia su orientación sexual.

Acusan estas asociaciones a las personas que «miraron para otro lado» cuando era agredida, ya fuese «por miedo o por indiferencia», y sostienen que hubo personas con capacidad para actuar que sabían lo que estaba sufriendo esta adolescente, pero que «no se posicionaron ni se implicaron lo suficiente». Para el movimiento LGTBI, todos ellos son «cómplices de su asesinato».

Educar en diversidad

Mientras casos como este sigan sucediendo, aún faltará mucho por hacer dentro de las escuelas y a lo interno de los hogares. Educar en la diversidad es formar desde la familia, basados en la aceptación e integración de todas las personas como parte de nuestras vidas, fomentando el respeto a las capacidades de otros, así como a sus individualidades y diferencias entre las circunstancias, pensamientos, creencias e ideologías de otros y las de uno propias.

Desde pequeño es importante enseñar el niño a ver el mundo y las cosas desde diferentes ángulos y perspectivas, así como fomentar en la flexibilidad del pensamiento, de manera que podamos ayudar a crecer personas capaces de tomar en cuenta otras visiones o perspectivas diferentes, a la que uno de manera particular, pueda observar.

Es necesario el compromiso de toda la comunidad educativa para favorecer la igualdad, el respeto y la visibilidad a la diversidad sexual, de género, corporal, familiar, cultural y funcional.