La nueva Ley de Patrimonio Natural que quiere imponer sin debate el PP de Feijóo condena a la extinción a una de las aves más representativas de Galicia

La Sociedade Galega de Historia Natural (SGHN) ha alertado en un comunicado que solamente quedan veinte parejas de la subespecie lusitánica del escribano palustre en Galicia, y que aunque también sobrevive en Portugal, como otras especies amenazadas «está sufriendo las consecuencias de la ausencia de planes de recuperación y conservación eficaces» por parte de la Xunta.

La Sociedade Galega de Historia Natural calcula que apenas quedan 20 parejas reproductoras en Galicia de la subespecie lusitánica del escribano palustre / SGHN

se encuentra en franco peligro de extinción, y así figura desde el año 2007 en el Catálogo Galego de Especies Ameazadas. Según indica la SGHN, «pese a su estado crítico hubo que esperar hasta el año 2013 para que la Xunta aprobara su plan de recuperación». Sin embargo la entidad recuerda que «nunca se llegó a aplicar», de manera que esta especie -denuncian- «avanza inexorablemente hacia su extinción sin que la Administración tome medidas para evitarlo».

Así, informan que en el año 2005 se coordinó a nivel estatal el primer censo para valorar la situación de esta ave y se detectó que había sufrido un grave declive en la época precedente, pues solamente se detectaron un máximo de 71 parejas (el 90% de ellas en Galicia) repartidas en 14 localidades.

Recientemente, la SGHN ha publicado en su revista científica Braña un exhaustivo censo que indica que en los últimos 13 años se ha perdido el 71% de su población, desapareciendo totalmente de localidades de cría tradicionales como San Xurxo, Puntín, Ortigueira o Ribadeo. En la actualidad sobrevivirían un máximo de 20 parejas reproductoras en toda Galicia, repartidas en cinco enclaves de la provincia de A Coruña y en la ría de Pontevedra.

A nivel mundial e incluyendo las poblaciones portuguesas, la situación indica que tan sólo quedarían 110 parejas (el 18% a nivel gallego), por lo que esta especie se encuentra ya en peligro crítico de extinción.

FALTA DE MEDIOS PARA LA CONSERVACIÓN DE LA ESPECIE

La SGHN denuncia que ante la crítica situación de la especie que ha puesto de manifiesto el nuevo censo y el hecho de que no se ha iniciado la aplicación de su plan de recuperación, la única reacción de la Dirección Xeral de Patrimonio Natural ha sido contratar un nuevo recuento a través de un censo aprobado el 29 de abril de 2019 con un presupuesto de licitación de algo más de 18.000 euros sufragados con la participación de un 75% de fondos europeos y un 7,50% de fondos estatales.

Para la entidad conservacionista, volver a contar la especie «no la sacará de su cita con la extinción», pues para conseguir su recuperación «solamente hay que seguir las recomendaciones que reiteradamente citan los expertos», como son dotar de medios económicos y humanos su plan de recuperación, incrementar la protección efectiva de los humedales de cría, manejar su hábitat para que las condiciones sean óptimas, coordinar su gestión con Portugal, aumentar el conocimiento sobre la especie e iniciar su cría en cautividad.

LA XUNTA AUTORIZÓ FESTIVALES DE MÚSICA Y PROYECTOS EÓLICOS EN LAS INMEDIACIONES DE LAS ZONAS DE CONSERVACIÓN DE LA ESPECIE

Lejos de atender a las recomendaciones de la SGHN y otras entidades de defensa de la naturaleza, el interés real de la Xunta parece haber ido por otro camino bien distinto en localidades coruñesas como Ponteceso, Cabana de Bergantiños o Laxe, que se encuentran en el área de distribución de la especie.

Hasta 2017, la Xunta autorizó a la Fundación Eduardo Pondal de Ponteceso, cuyo gerente José María Varela Martínez es asesor cultural del PP en la vecina localidad de Cabana de Bergantiños, la organización del festival playero «V de Valarés» no lejos de la zona de cañaverales donde se ha detectado la presencia del ave y en un espacio litoral de alto valor ecológico comprendido dentro de la zona de máxima protección de la Red Natura 2000.

En la misma línea, y pese a la férrea oposición de grupos de defensa medioambiental de toda Galicia, entre 2017 y 2019, la Dirección Xeral de Enerxía e Minas del Gobierno Feijóo, cuyo director xeral Ángel Bernardo Tahoces continúa a día de hoy imputado por un presunto delito de prevaricación ambiental, autorizó a Gas Natural Fenosa / Naturgy los parques eólicos Pena Forcada-Catasol II, en Laxe y Mouriños, en Cabana, situados respectivamente en las inmediaciones de la laguna de Traba, con presencia confirmada de la especie en el primer caso y en el área de distribución potencial en el segundo.

CRÍTICAS A LA NUEVA LEY DE PATRIMONIO NATURAL

Para la SGHN, el del escribano palustre «es un ejemplo extremo del abandono que sufren las especies amenazadas», denunciando que «pese a que la Xunta tenía que haber elaborado, aprobado e iniciado la ejecución de planes de recuperación y conservación para 202 especies incluídas en el Catálogo Galego de Especies Ameazadas, lo cierto es que en 18 años sólo se han aprobado 3», algo que en el caso del escribano palustre «no se puede decir que se esté aplicando».

La entidad apunta que la nueva Ley de Patrimonio Natural de Galicia, que inició su tramitación parlamentaria el pasado 25 de julio, «no supone ninguna esperanza» pues «no incluye medidas que hagan pensar que el estado de abandono de las especies amenazadas vaya a mejorar» dado que «no avanza en la protección de los humedales», ya que «han desaparecido buena parte de los que hace 16 años se incluyeron en el Inventario de Humedales de Galicia». La SGHN destaca que «estos hábitats son de crucial importancia para el escribano palustre» además de para muchas otras especies.

Desde la Cámara gallega, el viceportavoz del Grupo Parlamentario de En Marea y portavoz nacional de Anova Antón Sánchez, se ha hecho eco de la protesta de los grupos conservacionistas, denunciando que «el PP se toma a chufla las políticas ambientales» y que detrás de la precipitación para aprobar cuanto antes la norma «está la subordinación del PP» a los grandes intereses empresariales y la intención del presidente de la Xunta de «maquillar su nefasto balance ambiental en la legislatura».

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