IMAGE: Diem, Novi and Facebook logos

David Marcus, director de la Facebook Financial Division, habla en un artículo en Medium sobre cómo la solución de stablecoin propuesta por su compañía, compuesta por el proyecto Libra (ahora rebautizado como Diem) y por el monedero digital Novi, podría ayudar a millones de personas en todo el mundo a realizar pagos sin tener que recurrir a unos sistemas tradicionales lentos y caros, especialmente a las personas que están fuera del sistema bancario.

En paralelo, habla de cómo su compañía merece tener «una oportunidad» en el entorno financiero y de los pagos con criptomonedas, claramente jugando a ser «la pobrecita compañía» a la que los malvados reguladores impiden ofrecer sus soluciones.

La idea, claramente, es promover el uso de DIem y de Novi como posibilidad de que los usuarios puedan mover dinero a través de las fronteras de forma rápida y económica, en muchos casos incluso gratis. El fortísimo escrutinio regulatorio sufrido por la compañía cuando trató de lanzar Libra obligó a archivar temporalmente esos planes, un revés que ahora Marcus describe prácticamente como un problema de persecución de una compañía sujeta a investigaciones antimonopolio en todo el mundo, como un perdedor que se enfrenta a una injusta y dura resistencia por parte de la industria financiera.

La realidad es que, por mucho que Marcus pretenda, la oposición a los planes de Facebook venía justificada precisamente por su carácter monopolístico, por su capacidad para saberlo todo de cualquiera de sus usuarios todo a lo largo de su vasto imperio, y por cómo la introducción de un sistema de pago permitiría además a la compañía acceder con toda precisión incluso a detalles sobre cómo las personas ganan su dinero. Las supuestas garantías de confidencialidad que la compañía ofrece en este caso no valen absolutamente nada, como la propia compañía se ha encargado de demostrar fehacientemente a lo largo del tiempo: todos sabemos perfectamente que el interés de Facebook es el que es: saber más aún sobre sus usuarios y revender esa información a sus anunciantes. Simplemente, el broche de oro para una megalómana estrategia de dominación mundial absoluta, para consolidar una posición de observador omnímodo de todo lo que hacemos.

¿Tiene Facebook la posibilidad de construir una herramienta de pago buena, mucho más rápida que las actuales, que proponga soluciones a la población no bancarizada del mundo, y que se parezca mucho a cómo deberían funcionar los pagos idealmente? Posiblemente. ¿Se le debe permitir que la ofrezca? En absoluto. Nunca. Bajo ningún concepto. Porque la supuesta idea de ayudar a esa población no bancarizada está siendo utilizado como un auténtico argumento del hombre de paja, como una forma de justificar pretendidamente una herramienta que, en realidad, interesa a la compañía para controlar mucho más los intereses no de esos usuarios, sino de todos los que la utilicen, sin distinción.

Si quieres ayudar a la población no bancarizada del mundo, ofréceles herramientas que no les obliguen a sacrificar su privacidad, y sobre todo, que no estén ofrecidas por compañías predatorias que comercian con ella sin ningún tipo de escrúpulo. A partir del momento en que configures tu cómodo monedero electrónico y comiences a utilizarlo, habrás otorgado a la compañía una visibilidad total sobre tus intereses y sobre lo que haces con tu dinero. Un conocimiento que Facebook, simplemente, nunca debería tener, no solo por ser Facebook, sino por su mil veces demostrada irresponsabilidad. No, Facebook no es una pobre compañía perseguida y acosada, ni mucho menos: es alguien a quien, simplemente, nunca ningún regulador debería permitir que pudiese acceder a la información financiera de los ciudadanos. Bajo ningún concepto.

Esperemos que los reguladores correspondientes lo sigan teniendo claro.


Enrique Dans

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