Superar nuestras barreras nacionales para dialogar y ponernos de acuerdo sobre aquellas la cuestiones que superan fronteras fue siempre la principal aspiración del los distintos países. Una gobernanza mundial debería ser representativa y alejada de la concentración ilegítima del poder.

El G7 representa un gobierno de los ricos sobre los pobres, un club de privilegiados que, ignorando las estructuras legales que ya existen para ejercer la gobernanza a escala global, se autoproclama líder del mundo libre con el objetivo de ejercer influencia más allá de sus respectivas fronteras por el simple hecho de tener los recursos necesarios para ello.

Las superpotencias que se reunirán del 24 al 26 de agosto tienen una historia supremacista, imperial y colonial: Estados Unidos, Canadá, Alemania, Francia, Italia, Reino Unido y Japón. A ellos debemos este sistema neoliberal que ha conseguido el desempleo sistémico, el aumento de la desigualdad y la destrucción cada vez mayor de los ecosistemas naturales en todo el planeta.

Tener un empleo no garantiza librarse de la pobreza

Los siete países del G7 representan el 50% del PIB Global, por lo que su objetivo no es otro que el del mantenimiento del actual modelo económico, que permite que 26 individuos acumulen tanta riqueza como los 3.800 millones de habitantes más pobres del planeta, que nos dirige a una catástrofe climática cada día más irremediable y que no tiene en cuenta a las clases menos pudientes, dejándolas por el camino.

¿Qué cambios puede proponer un foro que no incluye al menos a los tres países más pobres, Burundi, República Central Africana y República Democrática del Congo, para escuchar qué necesitan?. No hay democracia real sin representatividad real.

El G7 debe llevar el debate a la ONU y a las cumbres sobre el clima, debe introducir las iniciativas legislativas y comerciales que proponen dentro del sistema de gobernanza internacional. La ONU es el lugar en el que se buscan los grandes consensos para hacer frente a los desafíos globales, donde se practica la diplomacia y política real. Demos paso al G193 y que hable todo el Mundo.

A más turismo más pobreza: el monocultivo turístico genera comunidades pobres

Manifestaciones 24 y 25

Mientras los y las representantes de los gobiernos del G7 se reunen en Biarritz del 24 al 26 de agosto, es importante mostrar que nos estamos movilizando para construir otro mundo. Las movilizaciones con motivo del contra G7 pondrán en evidencia la diversidad de los movimientos que se comprometen con alternativas solidarias, ecológicas, feministas, antirracistas, descoloniales y antiimperialistas. Nos apoyamos sobre décadas de movilizaciones por la justicia social, fiscal y climática, tanto en el Norte como en el Sur, y nos solidarizamos con las luchas contra todas las formas de dominación e injusticia.

Para gobernar a través de la persuasión comercial y militar, del trueque de influencias, a las órdenes de las únicas organizaciones puramente globales de nuestros días.

En este marco, la organización G7EZ se compromete «a respetar un consenso de acción que deberá aplicarse al conjunto de las movilizaciones (en el campamento, durante la manifestación del 24 de agosto y durante las concentraciones en las 7 plazas del 25 de agosto) del contra G7 propuestas por las plataformas «G7 Ez!» y «Alternatives G7», del 19 al 26 de agosto, en Hendaya, Urruña, Irún y alrededores de Biarritz«. Son las siguientes:

  • Actuaremos con calma y determinación, en un espíritu de construcción y de resistencia.
    No degradaremos nada, solo utilizaremos métodos y técnicas no violentas y pacíficas para mostrar nuestra determinación, no participaremos en la escalada y no llevaremos a cabo una estrategia de confrontación con las fuerzas policiales. En caso de cargas y violencias policiales, implementaremos técnicas de resistencia no violenta, que definiremos conjuntamente.
  • Estamos comprometidxs a garantizar la seguridad de las personas presentes en los escenarios de nuestras manifestaciones y acciones. Por nuestra presencia, nuestro número y nuestra cohesión, mostraremos que somos la solución.
  • Por el contrario, nos oponemos a cualquier intento de recuperar nuestras movilizaciones con fines comerciales, reaccionarios o violentos.
  • Para crear condiciones favorables a este marco, exigimos la retirada de las fuerzas policiales de los lugares donde se realizarán todas nuestras concentraciones. La gestión violenta del gobierno de Macron contra toda expresión de oposición es motivo de gran preocupación para nosotrxs, al igual que la brutalidad del sistema neoliberal que él defiende, totalmente desproporcionada con la ira expresada durante las manifestaciones.
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