Durante las últimas semanas teorías conspirativas acerca del origen del coronavirus inundaron las redes sociales. Hay teorías para todos los gustos: la creación del virus en un laboratorio, un arma biológica manipulada genéticamente para acabar con un porcentaje de la población y hasta un «polvo inteligente» rociado por aviones y que serviría para controlar remotamente el virus mediante la tecnología 5G.

La Organización Mundial de la Salud advierte de los peligros de la «infodemia», una corriente de desinformación que se propaga más rápidamente que el virus y ayer desmentía uno de los bulos que más se están difundiendo sobre el coronavirus, aclarando que el virus no sufrió manipulaciones genéticas sino que tiene origen animal, por lo tanto no proviene de ningún laboratorio.

«Muchos investigadores han podido analizar las características genéticas del virus y no han encontrado indicaciones que apoyen la idea de que el virus se haya construido en un laboratorio», aclaraba Fadela Chaib, portavoz de la OMS.

Una vez más, la OMS aclaró que el reservorio natural del virus SARS-CoV-2 eran los murciélagos y que de allí llegó a una especie «intermediaria» desde la que saltó al hombre. Aunque se ha sugerido al pangolín como la especie intermediaria todavía no se puede asegurar ya que los científicos no han concluido las investigaciones.

El Gobierno estadounidense insinuó que el SARS-CoV-2 salió del Instituto de Virología de la ciudad china de Wuhan, donde se registró el primer brote del coronavirus, y ha anunciado que iniciará una investigación sobre cómo el virus se propagó al resto del mundo. Esta información se difundió por medios de prensa y redes sociales lo que ha provocado que muchas personas la crean. China por su parte en un intento por defenderse extendió el rumor de que el virus llegó a Wuhan desde Estados Unidos.

Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, ha advertido varias veces la necesidad de combatir la desinformación, una labor en la que las autoridades nacionales tienen un papel esencial.

La desinformación incluso está poniendo en riesgo vidas, ya que personas con síntomas de estar infectados por covid-19 prueban remedios no comprobados con la esperanza de curarse.

No hay un área que no haya sido afectada por la desinformación en relación con la crisis del coronavirus, desde su origen, hasta la prevención y curas, incluidas respuestas de los Gobiernos, famosos, empresas…

Debido a la magnitud del problema, la Organización Mundial de la Salud, ha agregado en su web la sección «Consejos para la población acerca de los rumores sobre el nuevo coronavirus en la que se refutan una asombrosa variedad de falsedades.

Lamentablemente algunas personas difunden desinformación jugando con el miedo o la ignorancia por diferentes motivos que van desde una simple gamberrada u obtener clics en webs hasta generar desestabilización política, geopolítica o incluso económica, aunque hay que aclarar que no todo el mundo actúa de manera maliciosa.