MADRID, 9 (EUROPA PRESS)

UNICEF, la Organización Mundial de la Salud (OMS), la División de Población del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas y el Grupo del Banco Mundial han avisado de que la pandemia del Covid-19 puede frenar la caída de muertes prevenibles entre los niños.

«La comunidad mundial ha avanzado mucho en la eliminación de las muertes infantiles prevenibles, por lo que no podemos permitir que la pandemia detenga en seco estos avances. Cuando a los niños se les niega el acceso a los servicios sanitarios porque el sistema está saturado, y cuando las mujeres tienen miedo de dar a luz en un hospital por temor a la infección, pueden convertirse en víctimas del Covid», ha dicho la directora ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore.

En este sentido, ha avisado de que si no se aumenta la inversión de manera «urgente» en mejorar los servicios sanitarios millones de niños menores de cinco años, especialmente recién nacidos, podrían morir. Y es que, durante los últimos 30 años, los servicios para prevenir o tratar las causas de muerte infantil como, por ejemplo, el bajo peso al nacer, las complicaciones durante el parto, la sepsis neonatal, la neumonía, malaria, han jugado un papel «importante» a la hora de salvar «millones» de vidas.

Sin embargo, en la actualidad, como consecuencia de la crisis generada por el nuevo coronavirus, los países han tenido que interrumpir los servicios de salud maternoinfantil como consecuencia de la limitación de recursos y de la sobrecarga asistencial.

De hecho, una encuesta de UNICEF realizada durante el verano en 77 países encontró que casi el 68 por ciento de los países informaron, al menos, de alguna interrupción en los controles médicos de los niños y en los servicios de inmunización. Además, el 63 por ciento de los países notificaron interrupciones en los controles prenatales y el 59 por ciento en la atención posnatal.

Asimismo, una encuesta reciente de la OMS, basada en las respuestas de 105 países, reveló que el 52 por ciento de los países tuvieron interrupciones en los servicios de salud dirigidos a niños enfermos y el 51 por ciento en los servicios para el manejo de la desnutrición.

En este sentido, las organizaciones han recordado que las mujeres que reciben atención de matronas tienen un 16 por ciento menos de probabilidades de perder a su bebé y un 24 por ciento menos de probabilidades de experimentar un parto prematuro.

«El hecho de que ahora cada vez haya más niños que llegan a su primer año de vida es una prueba de lo que se puede lograr cuando el mundo pone la salud y el bienestar en el centro de las políticas. Por tanto, no nos podemos permitir que la pandemia del Covid-19 haga retroceder un progreso tan notable para los niños y las futuras generaciones. Es hora de usar lo que sabemos que funciona para salvar vidas y seguir invirtiendo en sistemas sanitarios más fuertes y resilientes», ha apostillado el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

De acuerdo con las respuestas de los países que participaron en las encuestas de UNICEF y OMS, las razones más comúnmente citadas para las interrupciones de los servicios de salud incluyeron que los padres evitaran los centros de salud por temor a la infección del Covid-19; restricciones de transporte; suspensión o cierre de servicios e instalaciones; menos trabajadores de la salud debido a desviaciones o temor de infección por la escasez de equipos de protección personal; y mayores dificultades financieras.

PAÍSES MÁS AFECTADOS

En concreto, tal y como han informado las organizaciones, Afganistán, Bolivia, Camerún, República Centroafricana, Libia, Madagascar, Pakistán, Sudán y Yemen se encuentran entre los países más afectados. Asimismo, siete de ellos tenían en el año 2019 altas tasas de mortalidad infantil de más de 50 muertes por cada 1.000 nacidos vivos entre niños menores de cinco.

En Afganistán, donde uno de cada 17 niños murió antes de cumplir los 5 años en 2019, el Ministerio de Salud informó una reducción significativa en visitas a establecimientos de salud. Por temor a contraer el virus Covid-19, las familias están dando menos prioridad a la atención prenatal y posnatal, lo que se suma al riesgo al que se enfrentan las mujeres embarazadas y los bebés recién nacidos.

Incluso antes del Covid-19, los recién nacidos tenían el mayor riesgo de muerte, ya que en 2019, un bebé recién nacido murió cada 13 segundos. Además, el 47 por ciento de todas las muertes de menores de cinco años se produjeron en el período neonatal, frente al 40 por ciento en 1990.

«Con graves interrupciones en los servicios de salud esenciales, los recién nacidos podrían correr un riesgo mucho mayor de morir», han sentenciado las organizaciones. Y es que, por ejemplo, en Camerún, donde uno de cada 38 recién nacidos murió en 2019, la encuesta de UNICEF informó de un 75 por ciento de interrupciones en los servicios de atención neonatal básica, controles prenatales, atención obstétrica y atención posnatal.

«La pandemia de Covid-19 ha puesto en grave peligro años de progreso mundial para poner fin a las muertes infantiles evitables. Es fundamental proteger los servicios que salvan vidas y que han sido clave para reducir la mortalidad infantil. Continuaremos trabajando con gobiernos y socios para reforzar los sistemas de salud y garantizar que las madres y los niños obtengan los servicios que necesitan», ha aseverado el director global de Salud, Nutrición y Población del Banco Mundial, Muhammad Ali Pate.

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