El enviado especial de la ONU para Libia, Ghasam Saleme, anunció hoy que la Conferencia Nacional previa a la convocatoria de elecciones en el país se celebrará del 14 al 16 de abril próximo en la ciudad de Ghadames, en la frontera con Argelia y que permanece abandonada desde los tiempos de la dictadura de Muamar Al Gadafi (1969-2011).

En una conferencia de prensa ofrecida en la zona amurallada de Trípoli donde trabaja la Misión de Naciones Unidas en Libia (UNSMIL), Saleme dijo que la reunión «está abierta a todas las partes» en conflicto, aunque no aclaró si los dos principales líderes libios, el mariscal Jalifa Hafter y el primer ministro del gobierno sostenido por la ONU en Trípoli, Fayez Al Serraj, acudirán a la cita.

«Esperemos que sea una nueva ventana que lleve a la estabilidad del país», agregó Saleme, quien manifestó que han sido invitados 150 participantes a la reunión.

La conferencia nacional es el primer paso del plan de paz que Saleme propuso en septiembre de 2017 y al que se opuso en un principio el mariscal Hafter, que controla un gobierno establecido en el este de Libia y al que se considera el hombre fuerte del país.

Hafter, un ex miembro de la cúpula que aupó al poder a Gadafi que años después, y reclutado por la ONU, se convirtió en su principal opositor desde el exilio en Estados Unidos, logró a principios de este año el control del sur del país y con ello todos los recursos petroleros.

Desde entonces se ha mostrado a favor de las elecciones, pero no de la conferencia nacional.

Libia es un estado fallido, víctima del caos y la guerra civil, desde que en 2011 la OTAN contribuyera militarmente a la victoria de los distintos grupos rebeldes sobre la dictadura de Gadafi.

Desde dos 2015 tiene dos focos de poder, uno sostenido por la ONU en Trípoli que apenas controla la capital y unos pocos núcleos urbanos, y otro en la ciudad oriental de Tobruk, tutelado por Hafter.

A ellos se suma la ciudad-estado de Misrata y decenas de milicias y de grupos mafiosos dedicados al contrabando de armas, personas y combustible que son el verdadero motor de la destruida economía nacional.