En diciembre de 2005, Lydia Cacho fue detenida por agentes de la Policía Judicial de Puebla después de revelar en su libro “Los demonios del Edén” que altos empresarios y funcionarios estaban involucrados en la explotación sexual infantil, siendo torturada física y psicológicamente.

El Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas encuentra que la detención de Lydia Cacho no fue una medida necesaria ni proporcional, sino una medida de carácter punitivo y, en consecuencia, arbitraria. Ha señalado que los hechos violan entre otros los derechos a la no discriminación por razones de género, a no ser sometido a tortura, a la libertad personal, a la integridad personal, y a la libertad de expresión. El fallo, emitido el pasado 31 de julio, representa la primera resolución favorable pronunciada sobre la violencia por parte de las autoridades contra los periodistas en México.

Convertirse en una sobreviviente de tortura implica seguir dando la batalla, no solamente por haberte convertido en sobreviviente, sino porque sabes que muchos y muchas de tus amigos no lo lograron“, aseguró en una rueda de prensa en un hotel de Ciudad de México Lydia Cacho.

La decisión además determina que el Estado mexicano debe procesar, juzgar y castigar “con penas adecuadas” a los responsables de mencionadas violaciones tras revisar el caso que presentó en 2014 ante este Comité la organización Article 19, dedicada a defender la libertad de información y de expresión. El Estado mexicano deberá llevar a cabo una investigaciónimparcial, pronta y exhaustiva” en el caso.

Tras conocerse el fallo, el representante en México de la Oficina del lto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos (ONUDH), Jan Jarab, señaló que “la violencia contra periodistas no atenta sólo en contra del periodista o la periodista, atenta contra la sociedad al privarla del acceso a la información”.

 

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