El bloqueo israelí a la entrada de suministros al territorio palestino ha intensificado la crisis energética en la zona. Unos 2000 pacientes que dependen de dispositivos eléctricos para vivir están en peligro inminente por la falta de combustible.

 

Los suministros de combustible de emergencia proporcionados por las Naciones Unidas para instalaciones críticas en Gaza se están agotando rápidamente, “al menos un hospital se ha visto obligado a cerrar durante unas horas, y los servicios se están reduciendo drásticamente en otros. Debido a los apagones constantes de unas 20 horas al día, si no permite la entrada de suministros de combustible de manera inmediata, muchas vidas estarán en juego. Quienes corren el mayor riesgo son los pacientes con deficiencias cardiacas y renales, así como los recién nacidos en cuidados intensivos”, dijo este domingo James McGoldrick, coordinador humanitario de la ONU para los Territorios Palestinos Ocupados

Quienes sufren el mayor riesgo son los pacientes con deficiencias cardiacas y renales, así como los recién nacidos en cuidados intensivos.

Desde el pasado lunes, las autoridades israelíes han prohibido la entrada de combustible como parte de las restricciones a la importación y exportación. McGoldrick hizo un llamado a Israel para que ponga fin a las restricciones que impiden la importación de combustible y para que los donantes proporcionen fondos inmediatos para el combustible de emergencia, que actualmente está programado para agotarse a principios de agosto.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Hospital Al Quds, que ofrece intervenciones médicas para salvar las vidas de 150.000 personas por año, incluyendo cirugías importantes, partos y cuidados intensivos, se verá obligado a cerrar en los próximos días debido a la falta de combustible. Es probable que otros cuatro hospitales se queden sin combustible en los próximos tres días, lo que reduce significativamente la provisión de servicios médicos esenciales a la población en Gaza.

El Ministerio de Salud palestino ya ha implementado estrictas medidas de contingencia: los hospitales han reducido los servicios de diagnóstico, esterilización y limpieza, pero esto aumenta el riesgo de infecciones entre los pacientes, advierte la OMS.

Quienes están en mayor riesgo son los 2000 pacientes que dependen de dispositivos eléctricos, entre ellos las incubadoras de los recién nacidos. En total, más de 1,27 millones de personas se verían directamente afectadas por el cierre de hospitales y una reducción de intervenciones de salud. además, el funcionamiento reducido de las instalaciones de agua y saneamiento corre el riesgo de aumentar los brotes de enfermedades infecciosas.

Hasta que se encuentren soluciones más sostenibles para la crisis energética en Gaza, existen dos pasos que pueden evitar una mayor devastación a corto plazo: Israel debe permitir la entrada del combustible y otros suministros esenciales y los donantes deben movilizar recursos para garantizar que las instalaciones críticas reciban los insumos que necesitan”, expresó McGoldrick.

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